El Pañuelo sucio


Fernando Alés.

Octubre/26

 

"Es cierto que tienen que pasar cosas para que las cosas cambien; en el caso de la vivienda, han tenido que pasar muchas cosas, muchos desahucios, muchas vidas rotas y, desgraciadamente, alguna tragedia."

 

Bueno, pues por fin, en los últimos días de septiembre, el otoño ha tenido la gentileza de aparecer, dejando algo de agua en el ambiente.

Esperemos que no se emocione y tenga la gentileza de obsequiarnos con una necesaria bajada de temperaturas y las deseadas lluvias de esta estación.

En otro orden de temas, podríamos hablar de varias cosas que son del interés general; al fin y al cabo, el mundo es un pañuelo, aunque me temo que, si alguien no pone en la lavadora el programa de «muy sucio», por muchas vueltas y muchos centrifugados, el susodicho pañuelo va a salir con las mismas inmundicias y la misma suciedad con la que entró.

Por aquí, en estas nuestras tierras patrias, tenemos todavía algunos asuntos sin resolver. Algún pañuelo sucio, también.

Si seguimos con la metáfora del pañuelo, el asunto de Ceuta está todavía en el aire, con algunos miles de emigrantes, para desgracia de todos, pululando por la ciudad, sin destino ni futuro y con el añadido de estar creando un clima de crispación en la ciudad, más que provocado por ellos, provocado por la «indolencia» política del presidente autonómico, que no aprueba el traslado de menores y facilita la acogida en centros, de forma lenta y con cuentagotas, de los que todavía no tienen adónde ir.

Esto, más que indolencia, es jugar con los tiempos, para desgastar al Gobierno, en el sentido de que cuanto más tiempo se prolongue esta situación y más indignación por parte de los ceutíes, más se desgastará al Gobierno central. Eso, unido a las provocaciones fascistas que no faltan de tanto en tanto, la extralimitación de algunos miembros de las fuerzas de seguridad y algún elemento de las Fuerzas Armadas, y la buscada reacción que pueda haber por parte de algún emigrante ante tales provocaciones, quizás, con un poco de suerte para las partes interesadas, pudiera desembocar en un problema todavía mayor.

En términos culinarios, esto se conoce como calentar la olla para que el guiso empiece a hervir. Esperemos que, con todo esto, el guiso no se queme y nos lo tengamos que comer quemado.

Pues, como ya hemos comprobado, esta parte del pañuelo sigue llena de mucosidad, abundante, espesa y, esperemos, que no se reseque.

Por otro lado, hay otro lado del pañuelo, sucio también.

Acaba de aflorar en el panorama informativo —lo digo así porque anteriormente, y con resultados en algunos casos trágicos, con resultado de muerte— el caso de una señora de Madrid: Mari Carmen Ayuso, de 87 años y con una discapacidad del 50 %, ha sido desahuciada de la vivienda que habitaba desde hace 70 años y que, a raíz de la compra del inmueble por un fondo buitre —fondo de inversión, lo quieren llamar para suavizar el término— llamado Urbagestión, con fines especulativos, le han planteado a Mari Carmen pagar un alquiler desorbitado, imposible con sus ingresos y su situación.

Con lo cual, la han puesto en la puñetera calle sin contemplaciones, a pesar del apoyo social y con la imprescindible colaboración de nuestra Policía Nacional —en modo antidisturbios—, como viene siendo habitual en estos casos.

Para ponernos un poco en situación, vamos a ver qué y quién es URBAGESTION.

URBAGESTION es una empresa perteneciente al grupo URBGESA, dedicado al desarrollo y la inversión —lo que, en términos coloquiales, viene a ser la compra de inmuebles y bienes con fines puramente especulativos y de enriquecimiento rápido—.

Al frente de ello aparecen dos emprendedores de pro: Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuertes, que, entre sus otras muchas funciones, tienen la de joderle la vida a la gente, quedarse con sus viviendas y echarles a la puta calle, por pura avaricia.

Es cierto que no son una ONG, ni mucho menos, y no tienen ninguna obligación legal para con los infelices que caen en sus manos. En estos casos, y según el argot inmobiliario vigente, a esto se le denomina:

«Activo con bicho».

Son algo parecido a la escoria humana, unos aprovechados de las situaciones más desafortunadas para aquel o aquellos que se cruzan en su camino.

Como he dicho antes, no son una ONG; son algo mucho peor, que por prudencia y por consecuencias legales no puedo decir aquí, pero que todos nos podemos imaginar: son unos…

Después de la presión social y las diversas ofertas que les han hecho, en el sentido de que esta mujer vuelva a su casa —su hogar sería más propio decir—, por parte de particulares, incluso desde el Ministerio, y ante su negativa a negociar una renta por debajo de sus avariciosas previsiones, ahora, acongojados por la presión —no creo que sea por los remordimientos—, intentan negociar con el Ayuntamiento de Madrid, en el sentido de que el Ayuntamiento incluya la vivienda en el programa municipal de alquiler social, con el fin de permitir que Mari Carmen pueda regresar a su casa bajo un alquiler social.

Lo que, según el Ayuntamiento, en boca de su alcalde, José Luis Martínez-Almeida —sí, ese que todos estamos pensando—, es algo inviable, porque la vivienda no cumple los «requisitos técnicos y legales».

Vamos, en pocas palabras: que el Ayuntamiento pasa del tema.

Yo lo llamaría operación Poncio Pilatos.

Al cierre de esta columna, hemos conocido el feliz desenlace, Maricarmen podrá volver a la que ha sido su casa los últimos 70 años. Y les aseguro que me alego sinceramente y de corazón se haya encontrado una solución satisfactoria para esta tremenda injusticia.

Algo ha cambiado. Es cierto que tienen que pasar cosas para que las cosas cambien; en el caso de la vivienda, han tenido que pasar muchas cosas, muchos desahucios, muchas vidas rotas y, desgraciadamente, alguna tragedia.

Además del apoyo que se le dio a esta mujer durante el desahucio, se convocó una manifestación en la Puerta del Sol, que ha desembocado en una gran acampada que nos hace recordar el 15M, promovida por jóvenes y otros no tanto, reivindicando su derecho a una vivienda y por el fin de la especulación turística.

Con la visita, el día 28 de septiembre, de Pedro Sánchez, la protesta se extiende también a Barcelona y probablemente se extienda a otras ciudades de España.

El Gobierno y sus socios de coalición llevarán mañana, 29 de septiembre, al Congreso un ambicioso decreto de protección ante los desahucios y por las garantías para inquilinos y propietarios.

Se consideran imprescindibles entre otros: la regulación del alquiler de habitaciones y la renovación automática de los contratos. Esperemos que sea un éxito y garantice de una vez por todas, nuestro derecho a la vivienda, como marca la Constitución. La acampada en Sol, promovida por El Sindicato de Inquilinas, organizador del acto, ha manifestado, sobre el decreto: Que no van a aceptar migajas. Desde aquí espero que tengan mucho éxito y todas las reivindicaciones sean escuchadas y aprobadas. Desde este humilde rincón: TODO MI APOYO.


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