Odio Institucional
Luis S. Fernández Contreras. (Presidente Asociación “Mesa de Memoria Histórica Distrito de Latina”. Madrid)
Noviembre/26.
Como sabréis, soy nieto de dos asesinados en las tapias de la necrópolis del Este de Madrid: mi abuelo y mi tío abuelo. El 25 de noviembre de 2019, el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid arrancó las lápidas con los nombres de 2.936 personas fusiladas durante los primeros años de la dictadura y la posguerra, entre 1939 y 1944, del memorial citado. Su único motivo para ser asesinados fue haber defendido la libertad, la democracia y la justicia social que salieron de las urnas. Meses más tarde, el 16 de febrero de 2020, también borraron los versos de Miguel Hernández que iban a acompañar ese mismo memorial.
Este Ayuntamiento de Madrid ha sido capaz de crear y promover la discordia y el enfrentamiento en una sociedad ajena a sus discursos de odio, ya que existen en el Estado español más de cien memoriales de reconocimiento a las víctimas del franquismo, de características similares al desmantelado por este Ayuntamiento. Eso sí, les faltó tiempo para erigir un monumento a «Los últimos de Filipinas».
Ese mismo equipo de gobierno llevó a cabo una nueva agresión a la memoria democrática al aprobar la retirada de las calles dedicadas a ministros de la Segunda República, como Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, este último, además, presidente del Consejo de Ministros. Se utilizó para ello la «maravillosa» Ley de Memoria Histórica de 2007, la de Zapatero, y el informe del fatídico Comisionado creado por Manuela Carmena, pasando por encima de la historia de una manera claramente parcial, revisionista y negacionista, frente a las evidencias y la documentación de la Historia, con mayúsculas.
Pero los ultrajes no terminaron ahí. Ese mismo equipo del Ayuntamiento de Madrid, si lo recordáis, mandó destrozar, como ya hizo con las placas del cementerio del Este, la placa en recuerdo de don Francisco Largo Caballero.
Un ayuntamiento que destruye una placa de homenaje no solo a un presidente del Consejo de Ministros, sino también a quien fue el preso número 69.040 del campo de exterminio nazi de Sachsenhausen, no puede tener mi respeto, sino mi indignación.
Hace pocos días dije en un acto vecinal de aquí, de Madrid, que también van a fulminar —ya que no quieren participación ciudadana— y que, con estos actos ejecutados por este equipo de gobierno, ojo, no olvidemos que están sustentados por ese otro partido que no merece la pena ni nombrar, se demuestra que, en estos asuntos de memoria histórica y en todos los aspectos de la vida, no caben medias tintas: o eres un fascista o eres un demócrata. Y desde esta columna lo vuelvo a repetir: o eres fascista o eres demócrata. Tú eliges.
Las organizaciones memorialistas tendremos que volver a exigir nuevamente la dimisión, en mi caso, del señor Martínez-Almeida como alcalde de Madrid, pero también la de los responsables de otras ciudades donde se incumpla la actual Ley de Memoria Democrática (que tampoco es que sea la pera, pero mejoró algo la de ZP). Y lo basaría en varios puntos —cada ciudad o municipio debe escoger los propios—:
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La destrucción del Memorial del Este.
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Los intentos de resignificación del mismo, igualando a víctimas y verdugos.
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La equiparación de las víctimas franquistas, reconocidas y reparadas, con las víctimas republicanas, ignoradas y despreciadas durante más de 80 años.
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La agresión contra la memoria de Indalecio Prieto y Largo Caballero, etcétera, etcétera.
Como podréis observar, en vuestros territorios ocurre más o menos lo mismo, en mayor o menor medida, con estos casos.
Es por ello que habrá que seguir exigiendo la inmediata reversión de esos procesos y de estos ataques a la historia de los nuestros, procediéndose a la reconstrucción de todo aquello que haya sido objeto del vandalismo de los diferentes ayuntamientos o comunidades autónomas.
Hay una memoria histórica, la del bando vencedor, y una desmemoria histórica, la del bando perdedor. Y es curioso que quienes nos acusan de reabrir heridas sean los familiares y herederos de quienes las abrieron. Mientras tanto, ellos siguen defendiendo a sus asesinos y nosotros seguimos sin saber defender a nuestros asesinados. Y las heridas que no se cierran, o se cierran en falso, se gangrenan, incluso las del alma.
O eres fascista o eres demócrata.
Salud y República, compañeros y compañeras.
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