Madrid paga y calla


Josemi Montalbán.

Julio/26.

 

Mientras la ciudad dormía, mi estimado Pérez, el insomnio me llevaba a pensar que en el Madrid del siglo XXI encajaría perfectamente un madrileño del Siglo de Oro como don Francisco de Quevedo, que no iba a dar abasto escribiendo epigramas para la perturbada Ayuso: <<Poderoso caballero es don Dinero, madre, hermano y amancebado, que todos ante el oro nos humillamos…>>. Célebres serían los dedicados a Martínez-Almeida: <<Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados, para devolver las placas franquistas…>>.

A pesar del Madrid -de la España- de ficción que nos venden unos medios de comunicación amancebados con el fascismo, excelentemente alimentados con el maná público que les reparten generosamente las administraciones gestionadas por la banda de extrema derecha Partido Popular y sus amos del clan cavernícola VOX, donde todo lo malo viene del pérfido Gobierno central, gestionado por gañanes perversos y crueles, gente aviesa y desalmada que sube sueldos y pensiones, mientras todo lo bueno nos llega gracias a los seres de luz de la mafia franquista, lo cierto es que Madrid, como Andalucía, como Valencia, como Murcia, como... se cae a pedazos dinamitado por la aporofobia franquista.

La sanidad pública, con una inversión récord, está destruida, mientras los millones del presupuesto se derraman por los pasillos de Quirón, donde Alberto González, amancebado de Ayuso, recoge en sacas una buena parte. Me imagino el epigrama que le escribiría don Francisco: <<Érase un hombre a una mordida pegado, érase una mordida superlativa…>>.

Las becas de estudio para familias ricas, mientras la Formación Profesional destinada a las familias pobres muere de inanición presupuestaria. Los bonos energéticos para consejeros millonarios, mientras Mari Carmen y su hijo autista tienen que abanicarse porque encender el ventilador les descuadra el presupuesto familiar. Cigotos con pagas bajo el brazo, toreros subvencionados, ganaderos financiados, periodistas enriquecidos, agitadores mantenidos, escuelas de cornamenta, bomberos sin equipamiento, Madrid sin árboles, paraíso de la cátedra privada que mata de hambre a la universidad pública, terracita y cerveza con vistas al mar...

Aunque, para describir toda esta realidad, y con permiso de don Francisco, quien mejor nos presentaría el Madrid de hoy sería don Mariano José de Larra: <<Aquí yace media España; murió de la otra media>> o, parafraseando al propio autor: <<Madrid lo sabe, calla y paga>>.


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