La Guerra no fue entre Hermanos


Luis S. Fernández Contreras. (Presidente Asociación “Mesa de Memoria Histórica Distrito de Latina”. Madrid)

Octubre/26.

 

Fue un golpe de Estado y una represión desigual. No fue un enfrentamiento simétrico. El conflicto se originó tras el fracaso parcial de un golpe de Estado militar en julio de 1936 contra el Gobierno legítimo de la Segunda República.

 

La guerra de España no fue un enfrentamiento entre hermanos. Fueron unos salvajes que se cargaron una democracia, dieron un golpe de Estado y provocaron una guerra durante 37 años, en los que a los que estaban en el bando perdedor, a nuestros familiares y a nosotros, se nos ha robado la historia, se nos ha asesinado, se nos ha metido en las cárceles, se nos ha apaleado en las calles, se nos ha apaleado en los centros de detención de la Policía y de la Guardia Civil. Lo siento, pero no: no fue un enfrentamiento entre hermanos.

Fue un golpe de Estado y una represión desigual. No fue un enfrentamiento simétrico. El conflicto se originó tras el fracaso parcial de un golpe de Estado militar en julio de 1936 contra el Gobierno legítimo de la Segunda República.

Los datos históricos demuestran que una parte muy importante de la violencia sistemática y de los asesinatos fueron perpetrados por el bando sublevado, por lo que no se puede hablar de dos «bandos» con la misma responsabilidad ni de una simetría en la crueldad. Ni siquiera se puede hablar de «bandos» sin más, ya que fue un Gobierno contra una rebelión militar.

El origen político del mito, la narrativa de la «guerra entre hermanos», comenzó a difundirse durante el propio conflicto por los sublevados y se consolidó posteriormente para diluir la responsabilidad del golpe militar y de la subsiguiente dictadura franquista. Era otra forma de blanquear al régimen: presentar la guerra como un arrebato colectivo en el que todos los españoles tenían la misma culpa. Servía para ocultar que se trató de la destrucción violenta de una democracia por parte de sectores oligárquicos, religiosos, militares y reaccionarios.

La Ley de Memoria Histórica, ¿sabéis para qué sirve? Os lo explico.

En Valencia está el Paredón de España, al lado del cementerio de Paterna, uno de los lugares con mayor concentración de fosas comunes de España, donde hubo 2.238 ejecutados, el último de ellos en 1956. En Barcelona está el Camp de la Bota, con 1.717 ejecutados hasta 1952. En Madrid, el cementerio del Este, con 2.936 ejecutados hasta 1944; después siguieron las ejecuciones en el campo de tiro de Carabanchel. En Granada, 4.015 hasta 1956; en Málaga, 4.471; en… Todos y cada uno de los pueblos de este país sufrieron una represión que se cobró la vida de cientos de miles de republicanos.

ACABADA LA GUERRA. Repito: ACABADA LA GUERRA.

¿Sabéis para qué, entre otras cosas, sirve esa ley de Memoria? Para que la gente pueda enterrar con dignidad a sus muertos, porque hay gente que, después de casi 90 años, seguimos sin saber dónde narices están enterrados nuestros familiares más cercanos.

En este país se nos ha apaleado, se nos ha ninguneado, se nos ha prohibido, se nos ha dicho qué teníamos que leer, se nos ha dicho a quién teníamos que rezar y se nos ha dicho hasta con quién nos teníamos que casar o acostar.

No puedo tolerar que alguien diga que la guerra fue un enfrentamiento entre hermanos. Fueron unos malnacidos los que dieron un golpe de Estado y nos machacaron.

¿Vosotros os habéis parado a pensar lo que es coger a ochenta y tantas personas, ponerlas ante un paredón y fusilarlas porque Hitler ha entrado en París, para celebrarlo?

En este país ha habido muchísima gente que ha muerto por pensar diferente. Y quien olvida su historia está condenado a repetirla.


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