La Guerra ha Terminado (Pero no)


Abril/26.

Jaime Tenorio.

 

Es comúnmente aceptado por historiadores y estudiosos, que la Guerra Civil Española terminó el 1 de abril de 1939, con aquel famoso y muy escueto "Último Parte de Guerra" que emitió el Cuartel General de los traidores franquistas, vencedores de la contienda. Sin embargo, el respecto, se pueden objetar 200.000 muertos.

 

El 1 de abril de 1939, el general Francisco Franco firmaba el último parte de guerra que daba por finalizada oficialmente la Guerra Civil Española. El texto, muy breve anunciaba que, “cautivo y desarmado el Ejército Rojo...", las tropas nacionales habían alcanzado sus últimos objetivos militares, y por tanto la guerra había terminado. Sin embargo, aquella fecha no marcó el fin de un conflicto, sino el inicio de una nueva fase, de un nueva forma de hacer la guerra que los republicanos que aún quedaban en territorio español porque no habían podido abandonarlo o porque decidieron quedarse para continuar la guerra contra el fascismo, pusieron en marcha.

La guerra convencional había terminado, si, pero no así la represión fascista contra los familiares de los vencidos. Según estudios historiográficos del hispanista Paul Preston, fueron decenas de miles las personas que padecieron la represión fascista, que fueron ejecutadas o encarceladas durante la posguerra. Las estimaciones varían, pero se calcula que entre 1939 y 1945 más de 50.000 personas fueron fusiladas tras consejos de guerra y asesinatos extrajudiciales.

En este contexto de represión surgió como arma de protección contra los suyos, el Maquis, originando que los combatientes republicanos que no habían podido abandonar España al concluir la guerra se unieran a los elementos guerrilleros que aún combatías a principios de los 40 al régimen fascista nacionalcatólico implantado en el país por Francisco Franco, una alianza que se consolidó como resistencia armada.

Aquella resistencia republicana obligó en los meses y años posteriores a la finalización oficial de la guerra, que el nuevo régimen franquista tuviese desviar de su política sistemática de persecución contra los vencidos, un numeroso contingente de fuerzas para combatir a los insurgentes que haciendo del medio rural, al que se adaptaron perfectamente, su bastión e imitando a la resistencia francesa que luchaba contra los nazis, adoptando tácticas y proveyendo armas, ocasionaron múltiples quebraderos de cabeza a un gobierno franquista que cambiaba de chaqueta a medida que la II Guerra Mundial cambiaba la suerte de sus aliados alemanes e italianos, dejando a Franco con un enemigo en casa, los guerrilleros antifranquistas, y el peligro de que tras la contienda global los aliados se volvieran contra su régimen fascista y lo derrocaran, devolviendo la legitimidad republicana a España

El origen de las partidas de Maquis a los que el franquismo etiquetó de bandoleros se vieron incrementados con combatientes republicanos que habían participado de la Resistencia gala y que una vez hubo sido liberada Francia del terror nazi, cruzaron los Pirineos de nuevo y se “echaron al monte”, otra vez, en esta ocasión para luchar contra el terror franquista.

Entre las organizaciones más relevantes destacaron las agrupaciones de Levante y Aragón, así como núcleos muy activos en Galicia, Asturias, León, Extremadura y Andalucía. Se combatía al régimen fascista en prácticamente todas España.

Durante la década de los 40, los maquis lograron constituir un movimiento organizado. En 1944, coincidiendo con el avance aliado en Europa, se produjo uno de los episodios más significativos de la resistencia antifranquista con la invasión del Valle de Arán, una operación impulsada por el Partido Comunista de España que pretendía establecer una cabeza de puente para provocar la caída del franquismo. Aunque la operación fracasó, por la falta de apoyo internacional, supuso un serio toque de atención para los generales franquistas que comprendieron que el Maquis no era un movimiento bandolero, sino un movimiento guerrillero, armado, y dispuesto a luchar

La actividad guerrillera incluyó sabotajes, asaltos a cuarteles de la Guardia Civil, distribución de propaganda clandestina y acciones de apoyo a la población represaliada. No obstante, su capacidad militar siempre fue limitada frente a un Estado que poco a poco, sobre todo después de la II Guerra Mundial, consolidaba sus estructuras represivas y, asistido de inteligencia y medios por los Estados Unidos, fue capaz de ofrecer una respuesta contundente, diseñando operaciones de contrainsurgencia, logrando un alto nivel de infiltración entre los guerrilleros que, por su condición de clandestinidad, se veían obligados a depender en exceso de terceros en labores de abastecimiento y comunicación, lo que fracturó las redes de apoyo civil, que resultaban fundamentales para la supervivencia de la guerrilla.

A principios de la década de los cincuenta, el movimiento guerrillero comenzó a perder fuerza, el aislamiento internacional de las partidas de maquis, el cambio de contexto internacional con el inicio de la Guerra Fría que consolidó definitivamente al régimen fascista del general Francisco Franco dentro del bloque del "mundo libre", y el agotamiento humano y logístico de la resistencia, sumado a que ya en 1948, el Partido Comunista de España, columna vertebral del Maqui, ordenó el abandono de la lucha armada, aceleró el final de los principales focos guerrilleros.

Aunque algunos grupos resistieron hasta mediados de los años cincuenta —con casos documentados hasta 1953 y 54—, la derrota del maquis fue inevitable. Sin embargo, su sola existencia demuestra que el final oficial de la guerra civil proclamado por los fascistas en 1939 no fue en absoluto real, sino una ocupación total de las ciudades por parte de las tropas del régimen, pero en absoluto del control de una buena parte del país, que continuó con una forma de guerra de "baja intensidad" basada en el bando fascista por represión contra los guerrilleros y sobre todo sus familias, y los secuestros, los golpes de mano y los asesinatos por parte del Maquis.

De forma que, a juicio de algunos, verdadero final de la Guerra Civil Española debería ser revisado y adecuarse más a la realidad de 1954/5.


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