La Justicia es una Coña
Josemi Montalbán
Abril/26.
Verá usted, mi estimado don Leovigildo, que ando perplejo, y mire que me esperaba el esperpento, pero han sobrepasado mi cota de imaginación, tal el grado de descaro, cara dura, desvergüenza, morro y tomadura de pelo a los españoles, de esta piara de fascistas que protagoniza la pantomima del juicio de a los implicados en la trama del más grave de los casos de corrupción política de los padecidos hasta ahora en España, que ya tiene que ser grave, el Caso Kitchen.
Me esperaba yo, mi estimado Leovigildo, jueces haciendo el papel de abogados defensores, abogados defensores silenciados por el Tribunal, fiscales tomando café, la prensa a la orden de quien paga, en fin, lo de siempre, siempre que algún ilustre miembro de la mafia franquista es expuesto delante de un Tribunal. No quiero, mi querido, Leovigildo, hacerle perder de vista que Teresa Palacios, la jueza que preside el Tribunal, departió gozosa en su día con uno de los imputados, el comisario Villarejo, en el transcurso de una comida que discurrió por derroteros muy amables como corresponde a gentes de tanta importancia, según hemos podido escuchar en una de las célebres grabaciones del expolicía, pero el nivel de insalubridad judicial que está alcanzando la causa hoy con las declaraciones de Rajoy y Cospedal es inadmisible incluso para en una de esas dictaduras a las que, según la famiglia franquista Partido Popular se parece esta España de progreso que a ellos tanto molesta. Un auténtico esperpento en el que no solo no se han cuidado las formas, sino que la desgana y la actitud de los testigos en sus declaraciones, deja pocas dudas a la sospecha de que todo este juicio no es mas que el decorado de un a spot político con el que nos van a vender la enésima moto gripada
Ando completamente anonadado, se lo prometo, mi estimado Leovigildo cuando escucho al expresidente del gobierno, Mariano Rajoy, que tiene obligación de decir verdad en su calidad de testigo, negar la evidencia documental, al negar que él enviase un mensaje a Bárcenas asegurando que, "hacemos lo que podemos", y la jueza, no ha dicho ni Pamplona, porque, pienso yo, que no debe de haberse percatado del presunto delito de perjurio perpetrado por el expresidente, porque estaba muy ocupada pensando en como molestar y obstaculizar el ejercicio de su labor a la letrada del PSOE, mientras fiscales y abogados del estados se planteaban muy seriamente qué preguntas no iban a hacer a María Dolores de Cospedal cuando les llegase el turno.
Es tal el descaro con el que se están conduciendo unos y otros en este "juicio" que a mi me da la impresión de que no es juicio sino una pantomima, que desde la planta noble alguien ya ha dictado sentencia, que tenemos a dos cabezas de turno que se comerán media hora de condena antes de ser indultados, y que aquí no ha pasado nada, y todo sigue atado y bien atado.
A nosotros, a usted, a mí, al resto de los españoles que padecemos, por culpa de la mala cabeza de nuestro común amigo Pelayo, a esta auténtica organización criminal que es el Partido Popular, como siempre nos queda el derecho al pataleo, mi estimado Leovigildo, pero que ya le digo yo que por mucho pataleo, esto no va a cambiar, hasta que no se eche abajo todo el andamiaje franquista, y empecemos la obra colocando cimientos de verdadera legitimidad y auténtica democracia.
Esto de la Kitchen es una absoluta vergüenza, una burla descarada a los españoles, una estafa y un truño enorme que nos van a hacer tragar. Otro más, y van...
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