CANTOS GORGORIANOS
Josemi Montalbán.
Junio/26.
Escucho a los tertulianos de habitual —habitualmente pagados con nuestro dinero por la organización de extrema derecha Partido Popular, el partido cuyo líder se pasea en lancha con un narcotraficante, el líder de la banda de Gürtel, de Púnica, de Kitchen, el líder del partido de Matas, Granados, de Cifuentes, de Zaplana, Mazón, de…— decir a los españoles que el actual Gobierno está plagado de corruptos.
Escucho lastimeros gorgoritos franquistas, mi estimado don Rodrigo, cada día más; y hacen un ruido insoportable.
Escucho, mi estimado don Rodrigo, a los tertulianos de habitual aseverar, con su habitual conocimiento de causa, que la organización de extrema derecha Partido Popular no entregará un cheque en blanco a la banda nazi VOX si necesita de los cavernícolas para gobernar —y lo dicen sin sonrojarse, después de visto lo visto en las comunidades—, asegurando que el proyecto de Feijóo, sea el que sea y que solo ellos y Feijóo conocen, es sólido y lo que España necesita para salir de esta situación insostenible de desarrollo económico y social, de progreso del país y de los españoles; de esta insoportable coyuntura en la que, por primera vez en medio siglo de presunta democracia, nuestro país desarrolla una política exterior al margen del mandato de los Estados Unidos, alineándose del lado de la justicia, la razón y los derechos humanos, lo que nos ha colocado en la vanguardia de las libertades y convertido a España en referencia mundial de independencia.
Escucho a los tertulianos de habitual —habitualmente pagados con nuestro dinero por la organización de extrema derecha Partido Popular, el partido cuyo líder se pasea en lancha con un narcotraficante, el líder de la banda de Gürtel, de Púnica, de Kitchen, el líder del partido de Matas, Granados, de Cifuentes, de Zaplana, Mazón, de…— decir a los españoles que el actual Gobierno está plagado de corruptos.
Escucho a los tertulianos de habitual asegurar que ellos, desde sus púlpitos mediáticos comprados por el fascismo más grotesco del mundo con el dinero destinado a nuestros centros de salud, a nuestros comedores escolares, a nuestros centros de enseñanza, a nuestros bomberos…, defienden la democracia, la libertad y la Constitución, para acto seguido llamar a los españoles a “echar” a Sánchez, a los jueces y policías a echar a Sánchez como sea, a que “el que pueda hacer, que haga”, a salir todos a la calle para derrocar al legítimo Gobierno que todos nos hemos dado y entregar el poder a los golpistas.
Todo un alarde de defensa de la democracia y la Constitución que nuestro común amigo Pelayo, mi querido don Rodrigo, aplaude desde la cola del SEPE sujetando con los dientes el papeleo necesario para solicitar el Ingreso Mínimo Vital, antes de que la organización de extrema derecha Partido Popular lo elimine cuando llegue al gobierno.
Escucho a los tertulianos de habitual, mi estimado don Rodrigo, rebuznar su manido, añejo, irreal discurso de odio, falacia, hipocresía y absurdo victimismo; su inconsistente y disparatado argumento de “somos mayoría” pero no gobernamos porque Sánchez es un corrupto, mientras nuestro amigo Pelayo asiente con la cabeza, muy circunspecto, sin plantearse cómo es posible que siendo mayoría, no gobierne la organización de extrema derecha Partido Popular, por muy corrupto que Sánchez pueda ser.
Escucho a nuestro amigo Pelayo, mi querido don Rodrigo, jalear desde el sofá de su casa a los tertulianos de habitual, justo cinco minutos antes de que los de la compañía eléctrica —aprovechando que la organización de extrema derecha Partido Popular votó en contra de la prohibición de cortar el suministro a las familias en situación de riesgo— le corten la electricidad por falta de pago. Precisamente el día antes de recibir la notificación del fondo buitre al que una alcaldesa de la organización de extrema derecha Partido Popular regaló el edificio construido con dinero de todos, en el que mora —que lo de vivir es otra cosa— nuestro amigo Pelayo, y en la que se le comunica que van a desahuciarlo porque el edificio se va a reconvertir en un hotel de lujo.
Y me pregunto, mi estimado don Rodrigo, qué más tiene que suceder en España para que, de una puta vez, espabile nuestro común amigo Pelayo. Qué.
Añadir comentario
Comentarios