Fauda

Lector Impertinente.

Octubre/26.

 

Como producto audio visual, me parece una serie destacable. Ritmo, acción, trama, actuaciones del todo creíbles y muchas situaciones crueles y descarnadas. Muchos ingredientes para estar atado al sofá y no perder detalle de lo que estás viendo.

 

En primer lugar, quisiera destacar que en el mes de septiembre nos llegó la 5ª temporada, y que Fauda me parece una muy buena serie.

Bien, dicho esto considero que para nada es fácil, ponerse a evaluar este tipo de narraciones. El desconocimiento y/o la ignorancia pueden hacernos caer fácilmente, en la Demagogia y en una perspectiva carente o alejada de una mínima objetividad.

Lior Raz y Avi Issacharoff, creadores de la serie, construyen una historia. Una historia vivida por ellos en primera persona. Ambos pertenecieron a una unidad igual o parecida, a la que nos muestran en "Fauda". Todo invita a pensar que esta gente sabe perfectamente de lo que están hablando.
Esta producción israelí, con actores y actrices israelíes. Pero también tienen cabida actores y actrices árabes/israelíes. El hecho de que gran parte de la serie nos sea contada en árabe, a mi modo de ver, es uno de los puntos destacables de "Fauda".

A partir de aquí podemos debatir sobre aspectos técnicos, mejor o peor realización, mejores o peores interpretaciones, etc. Pero a mi modo de ver es que para nada me invita a pensar, que "Fauda" no pretende ser lo más objetiva posible. Digo "pretende", no sé si realmente lo acaba consiguiendo. Para algunos lo será y para otros no lo será.

Como producto audio visual, me parece una serie destacable. Ritmo, acción, trama, actuaciones del todo creíbles y muchas situaciones crueles y descarnadas. Muchos ingredientes para estar atado al sofá y no perder detalle de lo que estás viendo.

Un thriller político atrevido, controvertido e irreverente que en ningún pretende dignificar en quiénes son los buenos o los malos sino presenta de una forma magistral y trepidante todo el entramado entre las diferentes organizaciones tanto de un bando como del otro que hay en la captura de un insurgente y terrorista palestino por parte de un equipo policial especial israelí; que rompe toda disciplina de las fuerzas de seguridad israelí es decir se toman la ley por su mano dejando entrever que no todo es aquello que reluce en el estado sionista.

Lo más sorprendente es que la dirección, así como el guion fue elaborado enteramente por cineastas israelíes y no se supeditan a demostrarse políticamente correctos al contrario presentan la condición humana como un egoísmo descomunal por defender en algunas ocasiones causas que ni el propio que lo acomete lo entiende dando continuidad a una locura asfixiante y claustrofóbica para quién lo ejecuta.

Se destila odio por ambas partes sin tregua e invitan al espectador/a a odiar ambos lados sin pretensiones. Y totalmente loable y plausible.

Hay momentos de relaciones pasionales, fraternales e incluso triángulos amorosos que ponen de manifiesto la necesidad de deseo, pasión o amor en un conflicto armado de ese calibre y que se relacionan directamente con los personajes.

La participación femenina es a destacar en defensa de un hueco en todo ese entramado de violencia por violencia dando ápices de coherencia humana.

Ante tal conflicto bélico y en un desenlace mortal una de las protagonistas dictamina una frase a destacar: ¿Qué más da? Al final alguien vive y alguien muere. ¿No?

Perfecta serie que no se puede comparar con “Homeland” dónde si se roza un patriotismo desmesurado.

Me quedo con el mensaje que creo, recalco "creo", Fauda quiere transmitirnos. La injusticia nos conduce irremisiblemente al odio. El odio nos lleva a la sinrazón y la venganza. La venganza a la violencia, y la violencia al sufrimiento.

El poder israelí para someter, con todos su medios tecnológicos y militares. El pueblo palestino con su instinto de supervivencia, con mucho sufrimiento sobre sus espaldas. Pero a su vez, atrapados en un bucle de luchas internas por el poder.

Nadie puede escapar. Pobre Dra. Shirin El Abed, ella personaliza perfectamente la razón de ser de una serie como Fauda.

Es obvio pensar que Fauda no contentará a todo el mundo, es posible que a casi nadie. Pero considero que el hecho de siquiera plantear la historia, ya me parece un acto de valentía. Creo que intenta ser honesta, firmemente lo creo.

Muy buena serie en mi opinión, aconsejo su visionado sin ninguna duda.


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