El Maestro Armero


Josemi Montalbán.

Septiembre/26.

 

Mientras la ciudad dormía, el insomnio me llevaba a pensar en la tormenta que se nos ha venido encima, porque la barbarie no solo campa libre ya por nuestras calles, también lo hace protegida y revestida de impunidad. Así que la sangre de algún pobre diablo está a punto de manchar la acera de cualquier lugar. Y dígame usted, Buenaventura: cuando caiga la primera víctima -que, como alguien no ponga inmediato freno a los bárbaros, va a caer, no le quepa duda- del odio de algún fanático perturbado de los que orbitan en torno a los traidores golpistas de la banda de extrema derecha Partido Popular, o entre los traidores golpistas del clan de menguados cavernícolas VOX, ¿quién, además del asesino, será el responsable?

Nadie.

Cuando la tragedia se nos plante en el titular de televisión mientras saboreamos el cocido, nadie asumirá responsabilidades, nadie entonará un <<mea culpa>> ni hará autocrítica. Entonces, como siempre, los miserables correrán a esconderse detrás de mantras políticos, verborrea ininteligible y demagogia barata. Quienes están alentando el odio, los que azuzan a los asesinos a <<cazar>>, aquellos que incitan a los ciudadanos al levantamiento para <<echar>> a Sánchez, quienes hablan de traición mientras se postran de rodillas ante potencias extranjeras, harán declaraciones grandilocuentes sobre convivencia y democracia. Los mismos miserables que han podrido nuestra sociedad se presentarán como el remedio de todos nuestros males; quienes han contribuido a difundir el mensaje de odio a través de sus altavoces mediáticos se abrigarán de dignidad, ocultarán su vileza detrás del sagrado derecho a la información -como si lo que ellos perpetran fuera algo distinto del marketing político- y condenarán sin paliativos la violencia, al tiempo que nos diseccionarán al asesino intentando explicar en qué momento su vida se fue al carajo por culpa de un comunista, y excusando en un grano padecido en su más tierna adolescencia lo inhumano de su criminal proceder.

Los policías que han estado de amena charla con el matador mientras este se manifestaba portando símbolos que incumplen la ley e insultando al presidente de todos los españoles redactarán un impecable informe en el que, sin lugar a duda, se explicará cómo, cuándo y quién, porque los porqués no interesa airearlos. Los jueces que llevan décadas cubriendo de impunidad y sentencias amigables a las hordas fascistas, mientras descargan todo el peso de su ley contra las huestes rojas, se revestirán de toda su democrática autoridad para sentenciar que el asesino obró mal, sí, pero es que el otro olía a sarraceno, y que pelillos a la mar.

Cuando al menguado fascista, al anormal, al descerebrado, a la bestia, al asesino en ciernes que ayer berreaba y hoy agrede a quien porta un símbolo contrario, e insulta a señoras que van a la compra se le quede corta la <<dialéctica>> y decida pasar a la acción contra el <<invasor>>, todos ellos, sin excepción, serán ejemplares modelos de demócratas y hombres entregados al bien común y a nuestro común interés. ¿Asunción de responsabilidades? Pero hombre, ¡qué cosas tiene usted, Buenaventura!, para eso está el maestro armero.


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