La salvajada de ETA en Hipercor


Jaime Tenorio.

Junio/26.

 

El 19 de junio de 1987, la explosión de un coche bomba colocado por la organización terrorista ETA, destrozaba el aparcamiento de Hipercor en la avenida Meridiana de Barcelona, causando la muerte de veintiuna personas y dejando heridas a más de cuarenta.

 

El reloj marcaba poco más de las cuatro de la tarde de aquel viernes 19 de junio de 1987, cuando el aparcamiento del centro comercial Hipercor, en el distrito de Sant Andreu de Barcelona, volaba por los aíres como consecuencia de la deflagración de unos 30 kilos de amonal preparados en el interior de un vehículo y colocados por la banda terrorista ETA, en una acción que los expertos antiterroristas de las Fuerzas de Seguridad españolas definieron como de máximo potencial, los asesinos tenían la intención de ocasionar el mayor número de víctimas posibles, en un atentado que marcó un antes y un después en la percepción social del terrorismo en España.

La organización armada ETA, fue, durante décadas, responsable de numerosos atentados en España, pero hasta aquel momento, y teniendo en su "haber" más de una salvajada, no había intentado un atentado indiscriminado como el que asoló Hipercor aquella tarde. La banda asesina asumió la autoría del atentado mediante un comunicado y, según la investigación judicial, miembros del denominado Comando Barcelona fueron los autores materiales del bárbaro atentado, realizando, antes de la explosión, una serie de advertencias con llamadas a a la Guardia Urbana, a la dirección del centro y a un diario local, que situaban la hora prevista de la explosión entre las 15:30 y las 15:45; sin embargo, según fuentes policiales la información que facilitaron los asesinos resultó confusa y la búsqueda del artefacto no obtuvo resultados.

El cruel atentado causó  la muerte de veintiuna personas, entre ellos cuatro cuatro niños, dejando la cifra de cuarenta y cinco heridos, muchas de las cuales sufrieron lesiones graves y secuelas permanentes, tanto físicas como psicológicas.

La barbarie etarra fue de tal magnitud, que provocó una profunda conmoción social en el conjunto de España, propiciando una respuesta ciudadana, en repulsa por el ataque y en favor de las libertades, desarrollándose en los días posteriores manifestaciones multitudinarias en casi todas las ciudades, congregando a centenares de miles de ciudadanos que exigían a los terroristas el cese inmediato de la violencia, al tiempo que mostraban solidaridad con las víctimas y sus familias. Las movilizaciones ciudadanas reflejaron un rechazo social masivo a la banda terrorista que con su estrategia de atentados indiscriminados perdió buena parte de los apoyos que aun mantenía en la sociedad vasca, como herencia de su lucha contra la dictadura del genocida francisco franco.

La investigación policial llevó a la detención de varios miembros del "comando Barcelona" de la banda terrorista autor del atentado. En los juicios posteriores los fiscales pudieron acreditar en el mencionado comando, tanto aquel juicio,  como las condenas posteriores fueron parte de un proceso complicado que incluyó análisis forenses y periciales sobre la naturaleza de la carga explosiva y la mecánica del atentado, análisis de los que los expertos en la lucha contraterrorista aprendieron bastante del modo de operar de los asesinos etarras.

El atentado de Hipercor está considerado el más mortífero de cuantos perpetró ETA y supuso un punto de inflexión en la percepción pública de la organización terrorista y también en la estrategia de las fuerzas de seguridad y del Estado. Aquella salvajada quedó instalada en la memoria colectiva de los españoles como una de las mayores masacres padecidas en nuestro país, como consecuencia del terrorismo.


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