Cuando el franquismo se pringó de aceite.

Jaime Tenorio.

Marzo/26.

 

 

Permítame, amigo lector, que le cuente una de esas historias que tan bien ilustran aquella España de los llantos y las sombras, cuando a los españoles solo les quedaba el consuelo de las victorias de su equipo, y el refugio de la copla. 

 

 

Nuestro relato comienza en la mañana del 25 de marzo de 1972, cuando funcionarios de la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes (CAT), debido a la escasez de aceite que se padecía en España, decidió disponer de parte de las reservas de aceite que tenía almacenadas en los depósitos de las Refinerías de Aceite del Norte de España, S.A. (REACE), ubicada en la localidad de Guixar, provincia de Vigo, y descubrieron uno de los mayores robos perpetrados durante el franquismo. Habían desaparecido ni más ni menos que cuatro mil toneladas de nuestro oro verde, valoradas en unos 200 millones de pesetas de la época. 

Tras la sorpresa inicial al descubrir los depósitos vacíos, los funcionarios del CAT, encabezados por su director general, José María Romero González, acudieron al juzgado de guardia de Vigo para interponer la correspondiente denuncia. 

Durante la oportuna investigación, el caso tomó dimensión política porque todo apuntaba a que el autor del robo estaba dentro del Consejo de Administración de REACE, y las pesquisas llevadas a cabo por los investigadores señalaban a Nicolás Franco Bahamonde, hermano del genocida que sometía a España en aquel entonces, como presunto chorizo. 

El caso, bajo una enorme repercusión mediática y política no solo debido a la presencia de Nicolás Franco implicado en el mismo, también a una serie de muertes "fortuitas", siete en concretos, de personas implicadas en el escándalo, acabó en la Audiencia Provincial de Pontevedra, presidida entonces por Mariano Rajoy Sobredo, padre del expresidente Mariano Rajoy, quien dejó fuera a Nicolás Franco y condenó al presidente del Consejo de administración de REACE, a su secretario y a un funcionario de la CAT, todos ellos sentenciados a penas muy duras en lo formal, incluso de 12 años, pero en la realidad y una vez que el "fragor" mediático se satisfizo con la aquella sentencia "ejemplar" todos salieron de prisión a los cinco minutos. 

Las cuatro mil toneladas de aceite nunca aparecieron, ni nadie se hizo responsable de los 200 millones de pesetas escamoteados a todos los españoles. Curiosamente y en un alarde de "cultura del esfuerzo" por parte de la familia Rajoy-Brey, los cuatro hijos de su señoría Mariano Rajoy, y de su señora, doña Olga Brey, lograron, los cuatro, y a la primera, aprobar las oposiciones más duras del Estado, 3 a registradores de la propiedad y un notario. El expresidente Mariano Rajoy, se convirtió en el registrador más joven de la historia con solo 24 años, haciendo alarde de capacidad intelectual que demostró más tarde, durante su presidencia del gobierno de España entre los años 2011 a 2018. 

Ilustración generada por la IA de Alternativa Mediterráneo, puede utilizarla libremente.


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