Rebajas Enero, entre la tradición y el consumo.


Julia Montalbán.

Enero/26.

 

Históricamente, las rebajas surgieron como una estrategia para dar salida al stock acumulado tras la campaña navideña. Grandes almacenes como Galerías Preciados o El Corte Inglés popularizaron la idea en los años cincuenta, convirtiendo el mes de enero en una cita esperada por miles de consumidores.

 

Cada nuevo año pero cuando el soniquete de los villancicos y el estruendo de los fuegos artificiales quedan ya lejanos, las calles se llenan de carteles anunciando descuentos irresistibles. Son las rebajas de enero, una operación comercial convertida en tradición ya muy profundamente arraigada en nuestra sociedad.

Las Rebajas de Enero son uno de los momentos clave para el comercio, pero también un ritual social que marca el cierre definitivo de la Navidad, y aunque su origen se remonta a mediados del siglo XX, su evolución refleja el cambio en los hábitos de consumo, la digitalización y la transformación del pequeño comercio inherente al avance social en los mismos campos. Adaptarse o arruinarse, podríamos concluir.

Las rebajas surgieron como una estrategia para dar salida al stock de productos acumulados tras la campaña navideña. los grandes almacenes popularizaron la idea en los años cincuenta, convirtiendo el mes de enero en una cita esperada por miles de consumidores para poder hacerse con aquello que su economía no le había permitido en el periodo de consumo ordinario. Con el paso del tiempo aquella tradición se consolidó hasta convertirse en mucho más que un fenómeno cultural, donde familias al completo planifican sus compras, e incluso se organizan para "atacar" sobre el objeto del deseo. Familias que buscan sobre todo moda, pero también electrodomésticos o incluso telefonía,  a precios accesibles,  y comercios que dependen de este impulso para equilibrar sus cuentas.

En la actualidad, las rebajas de enero siguen teniendo un peso decisivo en el sector comercial, aunque su impacto ha cambiado. La liberalización del mercado permitiendo los descuentos en cualquier momento incluso con campañas extranjeras, y la irrupción del comercio electrónico han fragmentado la temporada de rebajas, diluyendo en parte la sensación de “evento único”. Aun así, para muchos negocios —especialmente los pequeños comercios y tiendas de barrio— enero continúa siendo un mes crucial. 

El periodo de rebajas no solo se ciñe a parámetros comerciales, también es una eficaz herramienta política, ya que es un "termómetro" que indica el poder adquisitivo y el  nivel de consumo por extractos sociales. En años de incertidumbre, los consumidores tienden a priorizar productos básicos o aplazar compras hasta encontrar descuentos significativos. En épocas de mayor estabilidad, las rebajas se convierten en un espacio para renovar armarios, adquirir tecnología o invertir en bienes duraderos. 

Pero más allá de su dimensión comercial, las rebajas de enero conservan ese componente simbólico del que les hablaba al principio, de vuelta a la rutina y a la encarnizada lucha, donde ya, no se hacen amigos.


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