Povedilla y la madre que lo parió.
Josemi Montalbán.
Noviembre/25.
No es solo el demente Trump, también el resto de los líderes autocráticos y lunáticos con los que estamos, en nuestra hiperbólica inconsciencia y pertinaz estupidez, alimentando los gobiernos de buena parte del mundo rico y supuestamente libre, o libre hasta ahora.
La arrogancia, la desfachatez y la absoluta falta de valores humanos, ergo democráticos, de personajes que rayan la locura, alguno indiscutiblemente “sonado” como Milei, Ayuso, Abascal, o el majara ese de color; de color negro como su alma, que va acosando a los políticos por la calle, golpeándolos con un micrófono, no solo son un atentado a la razón democrática, un cáncer para las libertades y los enemigos más peligrosos para los derechos de los trabajadores, también se adelantan como un serio aviso de lo que se nos viene encima, si no variamos el rumbo, y nos dejamos llevar por el populismo, el odio y la incultura que van sembrando furcias mediáticas como Carlos Herrera, Ana Rosa Quintana o Pablo Motos, o abrazando las consignas completamente idiotas que van escupiendo a los simples de la sociedad chalados como el pijo pobretón Vito Quiles, en un planificado esfuerzo de provocación fascista, que solo pretende incendiar las calles para poder culpar a la izquierda de los altercados, y justificar así el envío de sus escuadrones de matones nazis, con y sin uniforme, obteniendo la excusa para, por nuestra seguridad, que sus jueces les permitan devolvernos a los tiempos de plomo
Fotos: EPA/Grosk
Los alucinados se entregan en cuerpo y alma a los mantras que los dementes lanzan, sin más prueba que su verborrea en muchas ocasiones ininteligible y con absoluta ausencia de datos siempre. En ellos hablan de una historia gloriosa, en muchos casos inventada, y en los demás retorcida y manipulada para adaptarla a su falaz incontinencia verborreica. Nos hablan de sus genialmente inconmensurables planes económicos para lograr convertir una nación endeuda y arrodillada ante los poderes internacionales, en la panacea económica que terminará siendo la envidia del globo, por obra y gracias de un Dios que, en ellos, llamados por el divino a lograr nuestra redención, siempre está presente. Nos embadurnan de heces con sus “batallas culturales” contra quienes vienen hasta nuestro país para imponer su cultura y tradiciones, aniquilando las nuestras, sembrando las calles de chiquillos invasores que en lugar de jugar e integrarse en sus barrios, se dedican a planificar donde atentarán cuando sean mayores y conozcan el secreto de la goma2, haciéndonos recelar de lo que los obtusos fascistas, en su incultura y descomunal superchería, temen porque no comprenden, ni lo intentan, aquello que les resulta extraño, que es distinto. Porque los aterroriza quienes son diferentes.
Fotos: EFE
Los fascistas son ladrones, timadores, abusones, tahúres, y todo eso a la vez. Vendedores de humo que sacan los cuartos, y los votos, a una legión de menguados que compran sus patrañas porque les gusta pensar que llegaran a vivir como aquellos que los estafan, roban, mienten, abusan y manipulan, pobres hombres y mujeres incapaces de razonar, pero podridos de soberbia, que prefieren comulgar con el engaño, antes que admitir que los han engañado, fanáticos a los que no les importa quedar tuertos siempre que aquel al que, sin ningún motivo, consideran enemigo quede ciego.
No es solo el demente Trump, el desquiciado Milei, la perturbada Ayuso o los chiflados Abascal y Feijóo. El problema, el verdadero problema es Romerales, el de recursos humanos que se cree marqués porque cobra 33,17 más que usted cada mes, alcanzando la mareante cifra de 1753.49€ de nómina, y por eso vota a los de su clase, los ricos; el problema, el verdadero problema es Hinojosa, el de talleres que vota y justifica los recortes sociales que imponen los especuladores fascistas, a pesar de vivir gracias a las ayudas que el Estado de derecho le ofrece para completar su exigua nómina, y gracias a las cuales puede pagar la extorsión de los especuladores eléctricos, alimenticios, sanitarios... El problema, el verdadero problema, es usted Povedilla, y la madre que lo parió, que votan al verdugo porque les ha prometido degollarlos sin dolor, y hasta en eso les miente.
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