Pinta en Bastos
Fernando Alés.
Noviembre/25.
"Dadle a un miserable una pizca de poder y creareis un tirano"."
Esto es lo mismo de siempre; Sota, Caballo y Rey, y por lo que se ve cada vez está más claro, que pintan bastos.
Estamos de acuerdo (al menos yo lo creo así) que la historia a lo largo del tiempo ha habido etapas cíclicas, (épocas de libertades y otras de opresión, de bonanza y otra recesión... Y las seguirá habiendo si no ponemos remedio.
A lo largo de la historia los gobiernos nos han sido impuestos, bien por dinastías, emperadores, reyes o en el siglo pasado por dictaduras.
El pueblo llano estaba a merced de los de arriba, de los poderosos, y parecía ser que, a raíz de las dos grandes guerras, esto había cambiado, se empezaron a instaurar en el mundo democracias. Se empezó a tener en cuenta a la población, se empezaron a crear derechos, a tener en cuenta al individuo como algo esencial de la sociedad; de ello ya hubo un germen a finales siglo VI a.C. en Grecia y con bastante posterioridad con la revolución francesa (1789). Las palabras: Liberté, Egalité et Fraternité, parece que abrieron un camino de esperanza, en el que los individuos iban ser todos iguales en derechos y obligaciones.
El Siglo de las Luces, (S. XVII) se caracterizó como un movimiento cultural y filosófico que se centraba en la razón, la ciencia y el conocimiento para superar la ignorancia y las supersticiones.
Todo iba bien. ¿Entonces qué pasó para que se torcieran las cosas?
Que llegó la Revolución Industrial y con ella un nuevo concepto social; el Capitalismo, que de forma sutil fue alienando a la población. Tenías tus derechos (al principio pocos o casi ninguno), pero prevalecía tu obligación de producir por encima de tu individualidad, desde ese momento ya formabas parte del capitalismo y él marcaba las normas. La mayoría de la población pertenecía a la clase trabajadora, que vendían su esfuerzo a cambio de un salario de mínimo coste y mayor productividad posibles. Luego estaban los capitalistas propiamente dichos, los que cosechaban esas producciones y recogían los beneficios.
Con la Revolución Rusa, y la caída de los Zares, parece que se iba a volver a tener en cuenta al individuo por encima de los intereses capitalistas. Nada más lejos de la realidad, con la Revolución Rusa se instauró el comunismo, que si en principio parecía un sistema de gobierno ideal (de hecho, la palabra comunismo etimológicamente viene del griego: “comunis”, común, e “ismo”, doctrina o sistema) Lo que se vendió como un modelo de colectividad y armonía social, no fue sino otra forma de alienación de la población, anulando la individualidad a favor del Estado, convirtiendo al jefe del Estado en un dictador.
Hay una frase que dice:
Dadle a un miserable una pizca de poder y creareis un tirano.
¿A dónde quiero llegar con una introducción tan larga?
Pues sencillamente a que no hemos aprendido nada, tenemos asumido en nuestra impronta social, que estamos por debajo, que tenemos que asumir un destino de servidumbre.
De nada han servido los movimientos sociales y sindicales de la última mitad del siglo XX, donde con mucho esfuerzo y sacrificio, se consiguieron grandes logros y derechos. Nos hemos acomodado en esos logros y eso nos ha embrutecido, hemos olvidado que los derechos sociales, como las flores se secan y se acaban muriendo si no se riegan día a día.
Hemos dejado de lado la cultura, la hemos sustituido por el ocio y el entretenimiento y nos han vuelto a alienar. Damos por hecho pensamientos e intereses ajenos, como si fueran dogmas sagrados de fe.
El sentido crítico ha muerto, salvo notables excepciones.
El líder es el que dirige y condiciona nuestras vidas; y el resultado de eso es que cada día rigen nuestros destinos seres más abominables: Genocidas, asesinos de pueblos enteros, fascistas egocéntricos, reprimiendo a sus propios ciudadanos e imponiendo sus intereses capitalistas a un mundo adormecido y sin capacidad de respuesta. Hasta un ultraliberal desquiciado, reafirmado en unas elecciones parciales a finales del mes pasado, cuando debería estar en un psiquiátrico con una camisa de fuerza, en lugar de presidir un país que está dispuesto a destruir.
Todas las fobias sociales han aflorado como ortigas que nos provocan irritaciones, picazones y rochas sociales. La homofobia, la xenofobia, la aporofobia, etc., etc.
Pues a todos esos que llamamos nuestros representantes, y a los que vendrán después lo hemos elegido y los elegiremos democráticamente, abducidos e inducidos por mensajes populistas que nuestro corto entendimiento da por hecho como la panacea de una sociedad ideal. Hasta ese punto llega nuestra ignorancia y conformidad.
La civilización occidental está enferma y en decadencia; y como toda penosa enfermedad, será larga y dolorosa. Volveremos, o haremos realidad 1984 y no me refiero al año, sino a la obra de Orwell.
Nuestros hijos serán más pobres que nosotros, estarán más oprimidos, y serán mucho menos libres.
Quizás porque nosotros no le hemos enseñado a defenderse de los monstruos que acechan continuamente.
Nosotros mismos le hemos enseñado a vivir en una cultura de abundancia y ocio (pan y circo que decían los romanos) olvidándose de la capacidad de cuestionar, de enfrentarse a situaciones injustas y antisociales.
Hemos querido para ellos un mundo sin preocupaciones y ahora no son capaces de afrontar las preocupaciones a las que se van a tener que enfrentar.
Toda civilización es el resultado de los logros de sus individuos. Si la civilización no consigue logros acabará enfermando hasta desaparecer. Y el que parece que se ha erigido como nuestro puntillero habita en la Casa Blanca y su intención no es otra, que someternos a todos o acabar con todos, tal es su megalomanía.
Y curiosamente lo hemos elegido democráticamente (en este caso los estadounidenses) en el país de las libertades y las oportunidades. ¡¡Que ironía!!
No me despediré como lo hago habitualmente, Dios no está y San Pedro está enganchado a una serie de Netflix y no atiende.
Solo me queda disculparme, por tan apocalíptica visión de futuro, solo espero que sea una mala pesadilla y sepáis disculpar mi catastrofismo.
Imágenes: IA Alternativa Mediterráneo. Uso libre
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