Peinado, el intenso juez
El comunero.
Mayo/26.
Se manifiestan siempre que pueden los represaliados de la derecha española contra la "dictadura bolivariana" que nos ha impuesto Pedro Sánchez en España, la dictadura emparentada con los "narco estados" de Hispanoamérica y, por supuesto, un "sanchismo" que, vía "zapaterismo", está financiado por la perversa Venezuela, poco perversa desde que los Estados Unidos, pasándose por sus estrellas el Derecho Internacional, la legalidad, los acuerdos y hasta el más mínimo de los preceptos de la política global secuestraron a su presidente, Nicolás Maduro, dejando tras de si unos centenares de muertos.
Se manifiestan siempre los represaliados de la derecha española, cuando les apetece y a pesar de la dictadura que los atenaza, para criticar a Sánchez e insultar a la madre de Sánchez, tildando al primeo de autócrata y cosas peores. Sin embargo, al autócrata Pedro Sánchez, se le está persiguiendo por medio de su señora, ya que contra él nada pueden los represaliados de la oposición (ya debe ser honrado Pedro Sánchez), es tan evidente la "cacería" a la que se está sometiendo a Begoña Gómez, y tan evidente el empeño de un juez, el juez Juan Carlos Peinado, en procesar a la esposa del presidente por motivos políticos que por evidencias, al menos, de algún delito, que ese empeño se aproxima bastante más a la "justicia" que suelen impartir las dictaduras que a la que se le presupone a un Estado de derecho, donde está garantizada la presunción de inocencia, una presunción que a Begoña Gómez se le ha negado desde la judicatura hasta la prensa, pasando, como no debería pasar, por los represaliados políticos y amordazados opositores de la derecha española.
Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez.
El juez Peinado se ha esmerado en encontrar algún indicio de delito perpetrado por la esposa del presidente del gobierno, tanta se ha esmerado, que, al no encontrar indicio alguno en la causa primigenia que pretendía instruir contra ella, que se ha pasado por el forro de su toga la legalidad vigente, llevando a cabo una investigación prospectiva, algo que no está permitido en el derecho español, por si encontraba algo delictivo perpetrado en algún momento entre el nacimiento de Begoña Gómez y cinco minutos antes de cerrar la instrucción, pero por desgracia para el empeño del juez, las pesquisas de la Guardia Civil, no condujeron, y mira que los agentes se tomaron interés, a sospecha alguna de absolutamente nade delictivo (que ya ha de ser honesta la señora de Sánchez), pero ello no supuso un punto y final en la instrucción judicial del caso Begoña, porque el juez instructor, a pesar de no tener nada que encausar, a pesar de haber sido amonestado en varias ocasiones por la Audiencia Nacional, continuó con la causa, basándose en su "parecer", un argumento no admitido en la legislación judicial de ningún país, incluso en aquellas dictaduras donde el juez Peinado hubiera sido apartado inmediatamente del caso y sancionado.
Son demasiadas, como para poder obviarlas, las pruebas, no evidencias, no, las pruebas que vinculan al juez Peinado con los represaliados y amordazados opositores de la derecha española, en concreto con el Partido Popular; su hija es concejal del partido liderado por Núñez Feijóo en el municipio de Pozuelo de Alarcón, y su esposa trabaja en el Ayuntamiento de Madrid gobernado por el Partido Popular y presidido por José Luis Martínez-Almeida, donde la esposa del juez (funcionaria de carrera) ocupa un puesto de responsabilidad. Circunstancias estas que alimentan la sensación de que estamos ante un caso de Lawafare de manual.
El juez Juan Carlos Peinado, admitió a trámite una denuncia contra Begoña Gómez, basada en recortes de prensa que interpuso la organización de ultraderecha Manos Limpias, por los presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios, una nueva irregularidad judicial que debería haber hecho insostenible la instrucción del juez, y sin embargo, siguió adelante, incorporando además a la causa a otra organización de ultraderecha como Hazte Oír.
La, incuestionable, anormal actuación del juez en todo lo referente al "caso Begoña Gómez", indica más una obsesión del juez por inculpar sea como sea a la esposa del presidente del gobierno, Pedro Sánchez que a un verdadero interés por ejercer la justicia, inventando, traspasando líneas rojas y confundiendo en más de una ocasión la ofuscación particular (algunos pueden sospechar legítimamente en algún no tan oculto interés político), con la acción de la Justicia, dilapidando recursos públicos en el intento de perjudicar, no a Begoña Gómez, sino a sus esposo, Pedro Sánchez, quizá, también es legítimo pensarlo, con la intención de hacer caer al gobierno de España.
Juan Carlos Peinado, titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid
Nuestros represaliados y amordazados políticos de la derecha española hablan de respeto a la Justicia (aunque ellos la ponen a parir en cada sentencia que les es contraria), hablan de la imparcialidad de la misma, mientras asistimos a barbaridades como la vergonzosa causa contra el fiscal general del Estado o esta cacería contra la esposa del presidente del gobierno, y asistimos alucinados a los "sobreseimientos" de causas muy fuertes y con bastante carga indiciaria para abrir instrucciones que afectan a las formaciones de la represaliada y amordaza derecha española.
La justicia no solo debe ser imparcial, también debe parecerlo. No obstante, instrucciones como la llevada a cabo por el juez Juan Carlos Peinado contra Begoña Gómez, y sobre todo la conclusión de la misma imputando a la esposa del presidente del gobierno, nada menos, en un caso de humo, en un autentico caso de fabulación de un juez a punto de jubilarse, no contribuyen en absoluto a generar la confianza del ciudadano en la Justicia, con el consiguiente perjuicio democrático.
El "intenso" juez, Juan Carlos Peinado. ¿Se habrá parado a pensar en el daño que hace a España?
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