Made In China
Fernando Alés.
Enero/26.
Siempre fuimos la materia desechable del progreso, somos la carne de cañón de sus ambiciones; los que mueren en las guerras, los que viven oprimidos, o desahuciados, cuando no, como en el caso de Gaza, literalmente exterminados, mientras un mundo “civilizado” mira para otro lado.
Pues como ya os habréis dado cuenta, hemos pasado, no sin calamidades el primer cuarto del siglo XXI.
No sabemos que nos deparará el futuro, pero parece que se ciernen sobre nosotros negros augurios.
La Biblia (esa obra universal de la Ciencia Ficción) ya habla en el libro del Apocalipsis de la Gran Tribulación, un periodo de gran desolación, de la llegada del Anticristo y bla, bla, bla…
Y tal parece que ahora están apareciendo anticristos por todas las esquinas, no en el sentido religioso, que no viene al caso en esta ocasión; sino en el sentido social, económico y político, que es, al fin y al cabo a lo que se reduce todo.
La geopolítica internacional está que echa humo, los sátrapas del mundo manejan la baraja y a nosotros nos han dado…, las peores cartas (iba a decir otra cosa).
Siempre fuimos la materia desechable del progreso, somos la carne de cañón de sus ambiciones; los que mueren en las guerras, los que viven oprimidos, o desahuciados, cuando no, como en el caso de Gaza, literalmente exterminados, mientras un mundo “civilizado” mira para otro lado. Hay una elite deshumanizada, que es la que mueve los hilos, la que toma decisiones en las que no participamos nosotros.
Parece que estoy hablando de un pasado remoto, donde la ignorancia y la resignación eran la pauta común de la convivencia; pero no estoy hablando del pasado ni remoto, ni reciente, estoy hablando de la actualidad, de nuestro día a día.
Y es precisamente esa ignorancia y ese conformismo el que ha puesto a nuestros carceleros y verdugos donde están. Nuestra desidia y desilusión, acompañados de una brutal manipulación han puesto al ignorante y al desengañado a su favor y para su beneficio.
Hay una frase de George Orwell, que más o menos define esto:
Un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima sino cómplice.
Yo me permitiría corregir la última parte de la frase (con el debido respeto, por supuesto), puesto que no puede ser cómplice de algo en lo que no participa, seria victima en todo caso, no ya de los que le van a expoliar, sino de su propia ignorancia.
Abusando un poco de otros más ilustres y reconocidos que yo, citaré también para el caso una frase de Beltrand Rusell, cuando le preguntaron por el fascismo, contestó:
Primero fascinan a los tontos, luego amordazan a los inteligentes.
Creo que estas dos citas, resumen perfectamente lo que quiero dar a entender.
La democracia es un sistema de gobierno admirable, digno de aquellos que lo saben apreciar; pero sucede que es manejado por hombres, entre ellos algunos corruptores del mismo sistema desde dentro, otros ignorantes o irresponsables que como células cancerígenas son los responsables directos de la destrucción del propio sistema y como un barco lleno de fisuras se acabará inundando y hundiendo.
Lo que voy a exponer a continuación es un disparate incluso para mí, que estoy educado en la cultura occidental.
Quizás deberíamos plantearnos un sistema de gobierno diferente al actual; el comunismo, dada nuestra condición de participes pusilánimes e irresponsables, sería necesario que alguien honesto, rija nuestros destinos por nosotros.
¿Nuevo Despotismo Ilustrado? Quizás, pero si no sabemos dirigirnos a nosotros mismos, quizás necesitemos un director de orquesta, a pesas nuestro.
Nunca fui comunista, dicho sea de antemano, y no es precisamente por el comunismo, sino por quienes y como manejaban el comunismo, sátrapas borrachos y ansiosos de poder, verdaderos monstruos, que convirtieron una forma humanística de gobierno en una brutal dictadura, y ahí está la historia para confirmarlo.
Sin embargo leo con frecuencia, artículos que hablan de los logros en China, un sistema comunista que ha sabido extraer lo mejor del capitalismo y ponerlo al servicio del pueblo.
Un país con más de 14oo millones de personas, con una tasa de alfabetización de 97% de la población, cuando en 1949 el analfabetismo rondaba el 80%. Logrando pasar de ser un país precario y tercermundista a convertirse en la primera potencia económica del mundo, con desarrollos industriales y científicos por encima de nuestros niveles actuales.
No digo con esto sea absolutamente perfecto, tiene también sus sombras: las disparidades regionales que afectan principalmente a minorías étnicas y a mujeres. Pero ha sabido encontrar su posición en el mundo, no a base de guerras e imperialismo, sino invirtiendo en sí mismos, algo de lo que deberíamos aprender, pero con un sistema capitalista y excluyente no vamos a conseguir nunca. Un sistema regido por la Asamblea Popular Nacional, si bien está dirigido por el PCCh (Partido Comunista Chino), parece un órgano de gobierno que busca el bien común del Estado.
En vista de lo comentado anteriormente, no veo muchas más opciones, porque el socialismo, o la socialdemocracia existentes en occidente, están cayendo bajo poderes facticos mucho más poderosos y con intereses muy concretos en contra de nosotros mismos.
Seria eso, o caer en manos (ya lo estamos) de fascistas que manejan el mundo a su antojo, véase Donald J. Trump, Vladimir Putin, u otros pequeños “reyezuelos” de sus propios “reinos” o miserables desquiciados como Javier Milei, al servicio de los intereses capitalistas o su propio beneficio personal, para los que el resto del mundo no importa nada, incluidos los propios súbditos que les eligieron.
En fin…
Con esto no quiero ser más catastrofista que lo es la propia realidad. Ojalá y abramos los ojos y pongamos fin a esta sinrazón creciente.
Y al que no lo quiera ver, siempre le quedará mirar al cielo y que Dios se la dé y San Pedro se la bendiga.
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