Guernica, laboratorio de terror nazi
Jaime Tenorio.
Mayo/26.
La tarde del 26 de abril de 1937, Guernica (Gernika, en euskera) dejó de ser una villa del País Vasco para convertirse en un símbolo universal del horror, tras el ataque aéreo sistemático ejecutado por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que destruyó alrededor del 85 % de la ciudad vasca, ocasionando miles de víctimas.
El lunes 26 de abril de 1937, día de mercado en la villa vizcaína de Guernica, en torno a las cuatro de la tarde, se comenzaron a escuchar los motores de los Heinkel He 111 y Messerschmitt Bf 109 de la Legión Condor, la fuerza más temible de la Luftwaffe nazi que volaba a placer los cielos de España apoyando al bando fascista sublevado contra la legitimidad republicana, una horda aérea que convirtió aquella tarde en una de las jornadas más oscuras de la historia contemporánea cuando por espacio de unas tres horas ininterrumpidas y en oleadas sucesivas de los bombarderos y cazas alemanes, con la colaboración de aparatos italianos de la Aviazione Legionaria de Mussolini, descargaron sobre la población vasca en torno a las 45 toneladas de bombas explosivas e incendiarias, en un ataque planificado por el alto mando franquista para maximizar la destrucción y el caos, y utilizado por los mando nazis para experimentar los resultados de un bombardeo masivo sobre población civil, algo nunca antes desarrollado, convirtiendo Guernica en un laboratorio del horror.
Guernica, contaba con unos 5.000 habitantes censados, pero los días de mercado como aquel infortunado Lunes, eran miles las personas procedentes de otras localidades cercanas las que se llegaban hasta la Guernica, para participar del mercado semanal, que se había convertido en el más importante de la comarca, porque en la población se encontraba el histórico Árbol de Guernica, emblema de las libertades vascas, aunque existían en las inmediaciones varios hospitales y acuartelamientos republicanos, ninguno era considerado de importancia militar, curiosamente, o quizá no tan curiosamente, el puente de Rentería que sí figuraba como objetivo militar, no fue alcanzado por las bombas, reforzando la idea de que el objetivo de aquel crimen de guerra no fue militar, sino civil con un ataque cuyo verdadero objetivo fue un ejercicio de terror aéreo.
El bombardeo se pergeño como una táctica escalonada: primero, bombas rompedoras para abrir los edificios y exponer las estructuras de madera; después, bombas incendiarias que generaron un fuego incontrolable durante días. Los cazas, mientras tanto, impedían la huida de la población, ametrallando accesos y manteniendo a los civiles atrapados en el núcleo urbano. La masacre fue perpetrada principalmente por la Legión Cóndor, que desplegó al menos 27 bombarderos y 32 cazas, entre ellos los célebres Heinkel y Messerschmitt, que dos años más tarde serían protagonistas de la Segunda Guerra Mundial., en especial de la Batalla de Inglaterra.
Aunque Italia fue pionera en el uso militar del avión, usando su fuerza aérea en la Guerra de Libia (1911‑1912) donde llevó a cabo los primeros vuelos de reconocimiento y bombardeo de la historia, nunca lo hizo contra población civil, ni atacó poblaciones. Tras la Primera Guerra Mundial, la aviación italiana seguía estando subordinada al ejército, sin embargo, el auge del fascismo llevó a Mussolini a darle autonomía y rango propio, y creando la Regia Aeronáutica, como ejército del aíre, la convirtió en fuerza independiente que obedecía órdenes directas del propio Mussolini.
Aquella atrocidad no fue un error, ni un daño colateral, ni un exceso puntual: fue un experimento militar deliberado. Guernica fue “el primer bombardeo de saturación contra un objetivo civil indefenso” y “un icono del terror aéreo”.
El ataque dejó miles de víctimas entre muertos, en torno a los 300 y heridos unos 2.000, aunque estas cifras siguen siendo objeto de debate, se consideran las veraces por provenir de responsables del registro civil, a pesar de que este fue destruido por las tropas franquistas una vez conquistada la localidad, una acción sin duda diseñada para dificultar la labor de los historiadores e impedir cualquier recuento definitivo.
Lo que sí está claro es que la mayoría de las víctimas fueron civiles: mujeres, ancianos, niños, que habían acudido al mercado.
En la madrugada del 27 de abril, Franco, que había sido informado previamente por sus aliados fascistas del ataque y sus objetivos, y autorizado el mismo, ordenó negar la responsabilidad del bombardeo, y culpar a la república del mismo, y a pesar que la autoría de los “rojos” no tenía el más mínimo sentido. La guerra total, incluida la propaganda, había llegado a España.
Guernica no fue solo una tragedia local: fue un aviso. La Luftwaffe probó allí las tácticas que aplicaría después en Varsovia, Rotterdam o Coventry... La guerra moderna se había probado con éxito en el laboratorio de Guernica.
Aquel auténtico crimen de guerra tuvo un impacto inmediato en la prensa internacional. Corresponsales extranjeros de todo el mundo difundieron imágenes y testimonios que conmocionaron a la opinión pública mundial. La dictadura franquista, se embarcó en el absurdo empeño de negar su participación en la barbarie, atribuyéndolo falsamente a la “dinamita roja”, una versión que se mantuvo no solo durante la guerra, también en el posterior régimen franquista, creando una de las falsedades más persistentes de la dictadura, sosteniéndola durante décadas pese a la evidencia abrumadora, y lo absurdo del planteamiento contra la república.
La prensa internacional, sin embargo, no tardó en difundir imágenes y testimonios que mostraban la devastación. Corresponsales británicos y estadounidenses describieron una ciudad arrasada, cuerpos bajo los escombros y un silencio roto solo por el crepitar de los incendios. La conmoción, el horror, la vergüenza fue inmediata. El espanto y la indignación internacional contribuyó a que Guernica se convirtiera en un símbolo universal del sufrimiento civil en la guerra e inspiró una de las obras más influyentes del siglo XX: el Guernica de Pablo Picasso, presentado en la Exposición Internacional de París de 1937.
El bombardeo de Guernica marcó un punto de inflexión en la concepción de la guerra aérea. Fue el primero de los ejemplos documentados de bombardeo de saturación contra población civil, un ensayo general de las tácticas que devastarían Europa pocos años después.
Ilustraciones: IA Alternativa Mediterráneo. Uso libre.
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