No, con Franco, nunca se vivió mejor


Dani Martín.

Noviembre/25.

 

Hay que explicar a las nuevas generaciones que el Franquismo no fue un tiempo mejor, fue una dictadura sanguinaria y no deberíamos repetir la experiencia por el bien de sus hijos. 

 

Cuando las nuevas generaciones que han crecido en libertad, en un Estado de derecho y en democracia se lanzan en tromba a abrazar el fascismo, un régimen autoritario, sin libertades, donde los derechos de la población son inexistentes mientras las obligaciones para con los privilegiados son norma, cuando el fanatismo y el crimen se convierten en legislación; algo hemos hemo mal. 

Hay que explicarle al veinteañero que no, que los pantanos que nos libran de las sequías no son obra de Franco como le han asegurado desde X un puñado de incultos adoctrinados en la mentira fascista, que la mayoría de esos pantanos ya estaban planificados o iniciados por gobiernos anteriores a la segunda República, que es mentira que Franco inventara la Seguridad Social, que se hizo en 1908 con el Instituto Nacional de Previsión, que las vacaciones pagadas son un regalo que la II República Española le hizo a los trabajadores españoles; hay que explicarle que en el régimen dictatorial de Franco, se asesinaba a los disidentes, también a quienes no lo eran pero tenían algo que deseaba un franquista. Que Franco fue un traidor a España, a la II República a la que juró defender y sin embargo combatió, que Franco no salvó a la patria de nada, sino que sumió a España en la ruina social y económica, en un profundo y sangriento pozo de hambre y miseria destruyendo todo el potencial económico del país y robando toda la riqueza de la nación en una guerra bárbara que lo llevó al poder desde donde él y los suyos continuaron robando, institucionalizando la corrupción, e institucionalizando el miedo, el terror, como forma de gobierno. Hay que explicar a las nuevas generaciones que, con Franco, antes y después de la guerra y hasta su muerte, hubo centros de tortura, campos de concentración, censura, represión y presos políticos, que la gente no podía manifestarse ni exigir derecho alguno, no existía la libertad de expresión, ni siquiera se podía amar a quien se quería, que todo lo que se saliese de la ultramontana concepción que del Estado tenían Franco y los suyos, estaba prohibido y perseguido. Hay que hablarles a estos veinteañeros confundidos o confusos, de las cartillas de racionamiento, del garrote vil en el patio de la prisión, de las torturas en los centros de detención, de los miles de mujeres violadas en los centros de internamiento, de los miles de bebés robados a sus madres y vendidos posteriormente a familias ricas adeptas (o no) al régimen, explicarles que si dos millones de compatriotas se tuvieron que marchar fuera para encontrar un futuro mejor, sin papeles, tan ilegales como los inmigrantes ilegales que ahora los fascistas quieren ahogar hundiendo sus pateras, no fue porque en España se viviera mejor, si siquiera bien, se marcharon de España buscando un lugar que les diera de comer porque en España no se vivía. 

Hay que explicar a las nuevas generaciones que el Franquismo no fue un tiempo mejor, fue una dictadura sanguinaria y no deberíamos repetir la experiencia por el bien de sus hijos. 

Hay que modificar los planes de enseñanza para que nuestros libros de historia dejen de pasar de puntillas por el periodo comprendido entre 1931 y 1939, y sobre todo dejen de blanquear el fascismo posterior, porque eso hace grande al fascismo que hoy, de nuevo nos amenaza. 


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