Febrero el mes del reajuste interno. Salud natural, cuerpo y autocuidado consciente.
Febrero/26.
Inmaculada Romero.
(Experta en cosmética natural y salud integral, con más de 25 años de experiencia)
Febrero es un mes corto en el calendario, pero profundo en lo que respecta a los procesos internos del cuerpo y la mente. Desde la visión de la salud natural, no es un mes de transición menor, sino un periodo clave de reajuste, donde el organismo termina de sostener el invierno mientras comienza a prepararse para la llegada de la primavera.
Durante los meses fríos, el cuerpo se contrae, conserva energía y prioriza funciones básicas de supervivencia. En febrero, aunque el frío continúa, empiezan a notarse pequeños cambios: más horas de luz, ligeras variaciones de temperatura y una necesidad interna de movimiento y renovación. Esta contradicción genera síntomas que muchas personas no saben interpretar.
Uno de los sistemas más afectados en febrero es el sistema inmunológico. Tras varios meses defendiéndose de virus, frío y estrés, las defensas pueden encontrarse debilitadas o saturadas. Es frecuente experimentar resfriados repetidos, infecciones leves o una sensación general de cansancio que no se resuelve solo con descanso.
A nivel digestivo, febrero también pasa factura. La alimentación invernal suele ser más densa, rica en harinas, azúcares y grasas, con menor consumo de alimentos frescos. Esto enlentece el hígado y el sistema digestivo, provocando hinchazón abdominal, digestiones pesadas y sensación de carga interna. El cuerpo comienza a pedir depuración, pero de manera suave y progresiva.
Emocionalmente, febrero puede ser un mes sensible. Aparece la llamada tristeza estacional, la apatía o la falta de motivación. No se trata de un problema emocional profundo, sino de una respuesta natural a meses de menor luz solar y menor actividad externa. El cuerpo y la mente aún no están preparados para la exigencia, pero sí para la escucha.
Entre los beneficios de febrero destaca que es un mes ideal para el autocuidado consciente. No invita a la acción rápida, sino a la revisión interna. Es un momento perfecto para observar hábitos, descansar más si el cuerpo lo pide y simplificar la alimentación.
También es un mes excelente para depurar suavemente. No es recomendable realizar ayunos extremos ni limpiezas agresivas, pero sí apoyar al hígado, los riñones y el sistema linfático con infusiones, caldos y alimentos sencillos. Este acompañamiento facilita una transición más armónica hacia la primavera.
Entre los inconvenientes de febrero encontramos las bajadas de defensas, la retención de líquidos y la sensación de pesadez general. Forzar el cuerpo en este momento suele generar más agotamiento. La clave está en acompañar y sostener, no en exigir.
Desde la salud natural, existen múltiples recursos para atravesar febrero con mayor equilibrio. Las infusiones juegan un papel fundamental. Una mezcla depurativa suave con diente de león,
manzanilla e hinojo ayuda al hígado y mejora la digestión sin agredir al organismo.
Ilustración: IA Alternativa Mediterráneo.. Uso libre
Para reforzar las defensas sin sobreestimular, el tomillo combinado con piel de naranja seca y una pequeña cantidad de equinácea aporta calor interno y protección respiratoria. Estas infusiones pueden tomarse una vez al día, preferiblemente por la mañana o a media tarde.
Los caldos vegetales remineralizantes son otro gran aliado del mes de febrero. Elaborados con puerro, apio, zanahoria y un pequeño trozo de alga kombu, aportan minerales, reconfortan el sistema digestivo y favorecen la eliminación de líquidos retenidos durante el invierno.
Por la mañana, una bebida sencilla a base de agua templada con unas gotas de limón y una pizca de jengibre rallado ayuda a activar suavemente el metabolismo y prepara el sistema digestivo para el día.
Entre las plantas más recomendadas para este mes destacan la manzanilla, por su efecto calmante digestivo y emocional; la melisa, ideal para estados de nerviosismo leve; el romero, que activa la circulación y el ánimo; y la ortiga, una planta remineralizante que prepara al organismo para la primavera.
Además de la alimentación y las plantas, febrero invita a revisar el descanso. Dormir un poco más, respetar los ritmos y reducir la sobreestimulación digital favorece la regeneración física y emocional.
Caminar al aire libre, especialmente durante las horas de sol, mejora el estado de ánimo y apoya la síntesis natural de vitamina D. No es necesario realizar ejercicio intenso; el movimiento suave y consciente es suficiente.
Febrero no es un mes para correr ni para forzar cambios drásticos. Es un mes para ajustar, para ordenar y para escuchar. Quien se cuida en febrero llega a la primavera con más energía, claridad y equilibrio.
Desde la salud natural entendemos que cada estación tiene su función, y febrero nos enseña la importancia de respetar los tiempos internos. Cuidarnos ahora es sembrar bienestar para los meses que vienen.
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