No se puede negar que España es una dictadura.


Josemi Montalbán.

Enero/26

 

Si, mi estimado Pelayo. Tiene usted razón, y vivimos en una dictadura bolivariana y diabólica gobernada por un criminal sátrapa comunista que está destruyendo España a fuerza de convertirla en la locomotora de Europa, y la economía que más crece del mundo. Destrozándola logrando récords de empleo, propiciando que sus empresas, compañías industriales y bancos logren los mayores beneficios de las tres últimas décadas, haciéndola añicos al subir los salarios como nunca en la historia se habían subido, aumentando las pensiones como no se habían aumentado nunca en nuestra historia, y devolviendo a España el reconocimiento y liderazgo internacional que los patriotas españoles suelen delegar en los Estados Unidos a cambio de una "burguer royal" y poner los pies sobre la mesa baja de un vaquero.

Si, mi estimado Pelayo, Sánchez está hundiendo a España con el peor gobierno de la democracia, según usted, pero yo me atrevería a aseverar que de la historia de España desde que su homónimo caneó a los moros en Covadonga en una batalla que nunca tuvo lugar allá por el año 722 (o por ahí), embuste arriba, embuste abajo, y con ese gobierno pernicioso el pérfido Sánchez está impulsando medidas sociales que están mejorando (aunque quede mucho por hacer) la vida de los españoles en lugar de hacer más ricos a los ricos españoles, que son los que mantienen la sagrada unidad de España.

Está usted en lo cierto, mi querido Pelayo, Sánchez es un dictador de martillo pilón que acogió y entregó visados a una jauría de millonarios nazis venezolanos exiliados huyendo de la justicia social impuesta en su país por otros sátrapas anticapitalistas surgidos directamente del averno soviético, y que, pudiendo exiliarse en paraísos de liberal democracia como Argentina, el Salvador o Arabia Saudí, decidieron pedir asilo en la dictadura bolivariana española y echar una mano a los patriotas españoles en la tarea de mantener unida, cohesionada o al menos fascista, a España, concentrándose cada cuarto de hora en la Puerta del Sol de Madrid, único lugar patrio a salvo del "bolivarisno" para gritar, "Pedro Sánchez, hijo de puta", mientras ese gran demócrata que es Donald Trump, se decidía a liberar Venezuela de la tiranía de la justicia social.

Venezolanos que, una vez liberado su país de las garras del narcotráfico inventado para que Trump tuviera excusa para robar las riquezas de Venezuela, han aplaudido la liberación de su país, jaleado al ladrón y ovacionado a los asesinos que han liquidado a más de doscientos compatriotas, pero se quedan en España porque a ver en qué otra dictadura, dictador alguno les iba a permitir concentrarse cada cuarto de hora en la "Numancia" liberal de Puerta del Sol para gritar "hijo de puta" al dictador que los acogió.

Patriotas aquellos, y los de aquí, mi estimado don Pelayo, que controlando y sobornando con nuestro dinero al 90% de los medios de comunicación del país, para que lo mantenga a usted en Babia, provincia de Mentecatolandia, atacan con saña al único medio que enarbola el gallardete de la independencia, la profesionalidad y objetividad informativa, un medio público que, como no vive del soborno, no es del gusto de los demócratas de aquí, ni los de allá, todos acérrimos defensores del pueblo español, de usted, mi estimado Pelayo, al que no hacen ni una sola propuesta política, pero, a través de sus medios, inoculan odio, recelo y confusión, poniendo después la jeringuilla, aún goteante de polarización, injurias y mentira, en manos del despistado dictador al tiempo que lo señalan mientras gritan a una piara de jueces prevaricadores que pueden hacer y a los que el dictador deja hacer, "a por el usurpador", y los riegan con más dinero de todos nosotros.

Si, mi estimado Pelayo, porque desde que en la sesión investidura de 1 de junio de 2018 las subversivas fuerzas de la horda roja con la colaboración de 7 independentistas enemigos de España (a ratos, porque cuando se acercan a los patriotas, son la mar de buena gente), todos ellos legítimos representantes del pueblo español, que los legitimó con su voto, de manera legal y, una vez más, legítimamente se unieron para librar a España de un nuevo periodo de ruina y latrocinio nacionalcatólico, y usando para ello de la democracia y la aritmética parlamentaria, formaron un gobierno que en la simplona y podrida mentalidad de los acérrimos patriotas, de allá y de acá, le fue arrebato a un señor, que no quiso ser presidente, pero decidió que desde ese día iba a vivir la fantasía de que era presidente de un gobierno paralelo al que el verdadero y legítimo gobierno, nadie sabe en virtud de qué mandato, debía solicitar beneplácito incluso para acudir al excusado, vendiéndole a usted, mi estimado Pelayo, cuando España nunca ha ido mejor, la mentira de que todo va mal, y todo irá a peor, mientras no rob...digo gobiernen los patriotas de acá y allá, como quiere su papá don José María.

¿Qué sería de España, mi muy estimado Pelayo, y de los españoles, si no fuera por esos adalides de la democracia y la Constitución, liberales, corruptos, homicidas, indecentes, ladrones, bandoleros, trúhanes, embusteros y fascistas, que mantienen la sagrada unidad de España cediendo su soberanía, a los Estados Unidos, que eso de la política exterior es mucho lío, bajando salarios y pensiones, eliminando impuestos a los ricos, destruyendo la sanidad pública para generar pingüe negocio para sus amigos millonarios, los de aquí y también a los de allá, y destinando el dinero para combatir incendios a mantener las dehesas privadas de los toreros ricos, mientras defienden valerosamente a España en Bruselas mendigando a los europeos que no manden a España los fondos europeos que a España pertenecen? ¿Qué sería de nosotros, mi estimado Pelayo, sin la estulticia, la vileza, la corrupción, la traición, la superchería de los liberales patriotas, de aquí y de allá? Todos mamando de nuestro dinero, por cierto. ¿Qué sería de España?

¿Se ha parado usted, querido Pelayo, a pensar qué sería de esta diabólica dictadura si no estuviera lastrada por toda esa inmundicia patriotera?


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