Encuestemos, pues.
Gragorio Duque.
Noviembre/25.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es un organismo público español, adscrito al Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, cuyo fin es el estudio científico de la sociedad española, normalmente a través de la elaboración de encuestas periódicas, por propia iniciativa del Centro o por petición de otros organismos.
Creado en enero de 1963 con la denominación de Instituto de la Opinión Pública (IOP), fue remodelado en 1977, cuando pasó a denominarse Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) con las mismas funciones y estructura del anterior Instituto. Y es posible que, si encuestáramos al personal del actual CIS y les preguntáramos por la fecha de creación, un porcentaje no inferior al veinte por ciento nos afirmara que la fecha es la de 1977, una vez muerto Franco y con la llegada de la democracia, cuando lo creó Franco y la democracia no había llegado.
De acuerdo a la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, son:
- Realización de estudios que contribuyan al conocimiento científico de la sociedad española.
- Realización de estudios que contribuyan al conocimiento científico de la realidad social de las diferentes comunidades autónomas.
- Realización de estudios que proporcionen diagnósticos sobre situaciones y asuntos sociales y sirvan de orientación a los poderes públicos en sus iniciativas normativas y ejecutivas.
- Creación y mantenimiento de bases de datos en las materias de su competencia.
- Difusión, a través de sus publicaciones, de los resultados de la actividad científica del Organismo, así como de otros estudios de naturaleza académica que contribuyan al conocimiento científico de la sociedad española.
- Colaboración con centros universitarios y de investigación para la realización de proyectos de investigación conjuntos y para la formación de investigadores en ciencias sociales.
Hay quien dijo en su día que las matemáticas y, sobre todo las estadísticas, podían ser muy muy manipulables, poniendo el ejemplo de una pobre inversión de mil pesetas que al año siguiente cuadruplica con 4.000, con un aumento exponencial y evidente, pese a seguir siendo una inversión tan pobre como la anterior. La diferencia es que desde 1963 a una vez proclamada la Constitución, no había manera de que alguien le tosiera al IOP sobre las encuestas realizadas.
Y es que, sea en 1963, en 2025, en España, en Estados Unidos, en Italia, en Israel o en Rusia, y sean las encuestas totalmente transparentes y salgan los datos de población encuestada por sexos, número de encuestados y preguntas realizadas, no es lo mismo preguntar por teléfono a un distrito en el que en las últimas elecciones ganó un partido, ni elaborar un formulario tipo edificio de IKEA en el que has de recorrer todos los pasillos para llegar a la salida.
La reciente encuesta del CIS le da al PSOE una diferencia a su favor respecto al PP de 15 puntos, quedando la duda de si los encuestados fueron a la salida de la reunión de la Ejecutiva o de algunas Casas del Pueblo.
En este último barómetro, como el que no quiere la cosa, y más para señalar a votantes que para preguntarles si se han leído algún libro sobre el tema, aparece una pregunta: “los años de dictadura franquista para España y los/as españoles/as fueron muy malos, malos, buenos o muy buenos”, sin que me conste que se le haya preguntado previamente a los encuestados si lo vivido en España entre 1939 y 1975 fue una dictadura o un a democracia o si la democracia orgánica franquista, con total supresión de la participación política ni la existencia de partidos políticos de derecha o de izquierda y de sindicatos es equiparable a la democracia de 1978.
Y la respuesta a la pregunta del CIS, para el 65,5% fue que esos años fueron malos o muy malos, quedando por tanto un porcentaje del 35,5% nada más y nada menos que o bien no tiene pajolera idea y le importa un cojón de mico, o los considera buenos o muy buenos, apareciendo la cifra del 6,1% que los considera “regulares”, cuando al parecer esta respuesta no cabía.
La cosa va a mejor cuando los encuestados pasan a ser el 74,6% los que afirman que el actual régimen democrático es mucho mejor que el anterior, quedando la duda cuántos de los que dijeron que la dictadura fue buena o muy buena, afirman posteriormente “pero la democracia es la hostia y es mucho mejor”.
Por votantes, y teniendo en cuenta el “recuerdo de voto” en las últimas elecciones generales, destacan aquellos que se decantaron por la papeleta de Vox. Casi dos de cada tres votantes de Santiago Abascal, el 61,7%, cree que los años de la dictadura de Franco fueron “buenos o muy buenos”. Respecto a los del PP, esta cifra es del 41,6%.
En el lado contrario, por ejemplo, los votantes del PSOE y los de Sumar, con un 87,2% y un 97%, respectivamente, los califican de “muy malos y malos”, quedando sin responder la pregunta a un 12,8% de votantes del PSOE y al 3% de los votantes de Sumar sobre qué es lo que fuman, y dónde la venden.
En la encuesta en cuestión, a un servidor le chirría igualmente, por qué no se le preguntó a los encuestados a los que el franquismo les pareció bueno o muy bueno, qué piensan sobre los bombardeos de población civil en Gaza o Ucrania y posteriormente preguntarles por el bombardeo de Guernika, en el que el Gobierno de Euskadi registró 1.654 víctimas mortales, 450 en el refugio de la calle Andra Mari, y se destruyó el 85% de la superficie de la localidad por la aviación nazi e italiana, mandada por el buen hacedor, que, por cierto, no autorizó a retirar los más de 60.000 m3 de escombro hasta finales de 1941, sin que se consignara ningún muerto en este tiempo y procuró eliminar los registros elaborados por las autoridades vascas, borrando así incluso la memoria de las víctimas.
O por la “desbandá” malagueña, también en 1937, en la que civiles que huían por el avance de los golpistas fueron bombardeados, muriendo entre 3000 y 5000 víctimas, por pilotos como García Morato, en el que toda ciudad que se preciara tenía una calle en su nombre, y que hasta 2020 yacía enterrado en la Iglesia del Carmen de Málaga, como no podía ser de otra manera.
Pero no todo va a ser Tezanos, que acabamos mirándonos el ombligo y creemos que todo pasa en España y en el resto de países las encuestas van como tienen que ser. Un simple repaso por países como China, Corea del Norte o Rusia nos llevan a afirmar que en ellos todo va bien y que, como el chiste, no se pueden literalmente quejar
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