La Desbandá.
Jaime Tenorio.
Febrero/26.
"La órdenes resonaron entre los compartimentos de los tres navíos del bando traidor, y los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera, fueron los primeros en abrir fuego contra aquella población indefensa, al mismo tiempo que los aviones italianos y alemanes que dominaban el aíre para el bando fascista, ametrallaban y bombardeaban inmisericordes a mujeres, niños, ancianos, enfermos..."
Los malagueños, la mayoría mujeres y niños, recogieron un poco de ropa y el escaso dinero que les quedaba y se pusieron en marcha por la carretera de la costa hacia Almería, ciudad que aún estaba bajo la autoridad del legítimo gobierno republicano. La intención de aquella diáspora republicana era ponerse a salvo de la barbarie fascista, pero nunca pensaron que los asesinos franquistas podían ensañarse con ellos, población civil, al fin y al cabo. Se equivocaron.
Los asesinos fascistas los acechaban desde el aíre y los esperan emboscados en las montañas y desde el mar.
Desde las posiciones marítimas de los buques franquistas Canarias, Baleares y Almirante Cervera era perfectamente visible la larga procesión de seres humanos hambrientos, cansados, desarmados, e indefensos, compuesta por más de cien mil personas que caminaban con dificultad por la carretera que bordea los acantilados del litoral que discurre entre Málaga y Granada, caminaban lentos, lastrados por niños y ancianos, con la mirada baja, clavada en el suelo y la desesperación instalada en el alma.
La órdenes resonaron entre los compartimentos de los tres navíos del bando traidor, y los buques Canarias, Baleares y Almirante Cervera, fueron los primeros en abrir fuego contra aquella población indefensa, al mismo tiempo que los aviones italianos y alemanes que dominaban el aíre para el bando fascista, ametrallaban y bombardeaban inmisericordes a mujeres, niños, ancianos, enfermos...pobres gentes que no tenía la más mínima posibilidad de responder al ataque, y tampoco podía huir en dirección a los montes porque desde los mismos eran cañoneados por el ejército traidor, en un verdadero tiro al "refugiado" ordenado por el genocida Queipo de Llano, con el beneplácito del genocida Francisco Franco.
Las consecuencias de aquel brutal, inhumano y criminal ataque por tierra, mar y aíre, contra la población desarmada, mayoritariamente civil y compuesta principalmente por mujeres, niños, ancianos y heridos, que supuso, aunque nunca fue juzgado como tal, un injustificable crimen de guerra, por el que ninguno de los asesinos traidores fascistas sublevados contra el legitimo gobierno de la república, ni sus aliados italianos o alemanes, sin cuyo apoyo no hubieran ganado la guerra, respondieron jamás, ante tribunal alguno.
Un acto de Barbarie que se conoció como "la Desbandá", un crimen que ha sido silenciado durante más de 80 años, primero por los asesinos y después por sus herederos.
Ilustraciones: IA Alternativa Mediterráneo. Libre disponibilidad.
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