Cerrado por Inventario
Gregorio Duque.
Febrero/26.
Theo Stammen fue un politólogo alemán, nacido en 1933 en Wankum, región del bajo Rin y fallecido en 2018 en Munich. Tras graduarse en el instituto clásico Thomaeum de Kempen en 1954, estudió filosofía, estudios alemanes, historia y ciencias políticas en las universidades de Friburgo de Brisgovia , Bonn y Mánchester (Inglaterra), y de nuevo en Friburgo de Brisgovia, con una beca de la Fundación Académica Nacional Alemana. En 1958, aprobó el Primer Examen Estatal para la docencia de alemán e historia en secundaria. En 1959 comenzó su carrera como asistente de investigación en el Instituto de Educación Política para Jóvenes del Centro de Estudios Wiesneck de Buchenbach, cerca de Friburgo. En 1961, se doctoró en ciencias políticas en la Universidad de Friburgo bajo la supervisión de Arnold Bergstraesser, con una tesis titulada «La hija natural de Goethe: sobre la morfología de lo político en el drama de Goethe ».
De 1963 a 1970, Stammen trabajó como asistente de investigación de Hans Maier en el Instituto de Ciencias Políticas, ahora el Geschwister-Scholl-Institute , en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. En 1964, también recibió asignaciones de enseñanza en la Escuela de Política de Múnich y en la Escuela Superior de Formación de Profesores de Múnich-Pasing. En 1969, becario de la DFG (Fundación Alemana de Investigación) obtuvo su habilitación en ciencias políticas en la Facultad de Economía de la LMU de Múnich con su trabajo inédito, " Lenguaje y Política: Problemas de su Clasificación ", supervisado por Hans Maier y Eric Voegelin . En 1969/70, fue profesor particular , miembro del Consejo Académico y profesor en el Geschwister-Scholl-Institute.
En 1970, Stammen fue nombrado profesor titular de ciencias políticas en la Universidad de Educación de Renania ( sede de Aquisgrán ). Posteriormente, ocupó una cátedra sustituta de ciencias políticas en la Universidad de Múnich (cátedra de Hans Maier) durante tres semestres. Desde 1973 hasta su jubilación en 2001, Stammen enseñó ciencias políticas en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Augsburgo . Continuó ofreciendo cursos allí regularmente hasta 2010, incluso después de su jubilación. Posteriormente, fue profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Augsburgo y en la Academia de Mujeres del Centro de Educación para Adultos de Ulm , entre otras instituciones. A partir de 1976, Stammen también fue miembro del profesorado de la Escuela de Ciencias Políticas de Múnich.
De 1975 a 1978, Stammen fue vicepresidente de la Universidad de Augsburgo. Posteriormente, también fue miembro del profesorado y del claustro, además de decano . En 1990, fue nombrado prorector en Múnich y, en Augsburgo, miembro del equipo directivo (hasta 2008) del Instituto interdisciplinario de Historia Cultural Europea; posteriormente, fue director general durante seis años.
La investigación de Stammen se centró en el análisis de sistemas comparativos, la historia de las ideas políticas, la literatura política y la literatura y la política De su prolija obra, al menos para este que firma y lo recuerda, destaca su libro Sistemas políticos contemporáneos, publicado por el Centro Estatal de Educación Política de Baviera , Múnich 1964, y publicado por Guadarrama en España en 1974, un año antes de la muerte del dictador.
Los que tuvimos la suerte de estudiar con ese libro una optativa hoy desaparecido en aquel COU de orientación universitaria con Franco ya muerto, anhelábamos en 1978 recogiera la totalidad o al menos la mayoría de los derechos que Theo Stammen había recogido para las democracias consolidadas y si no, como vimos ya en 1978 con la proclamación de la Constitución, que como Estado social y democrático de derecho en el que España se constituye, correspondiéndole a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, removiendo los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
Desgraciadamente, España no camina removiendo esos obstáculos. Los que vivimos, por pocos que fueran, años de dictadura, esos abuelos que hoy paseamos jubilados o esperando a la pronta jubilación, nos merecemos al menos que nuestros hijos y nietos nos escuchen antes de señalar a España como una dictadura, antes de anhelar la vuelta del franquismo o la próxima desaparición de derechos que todos nos merecemos.
Como tampoco nos merecemos incorporar pesebres bajo la denominación de derechos. No me vale por ejemplo que para beneficiar a un colectivo determinado se haga referencia a la universalidad de la Seguridad Social, y a día de hoy ésta siga sin cubrir un solo euro de prestaciones como las auditivas, creciendo como setas los gabinetes auditivos por toda España, ofertando audífonos a esos a los que tampoco le has dado un curso gratuito de lenguaje de signos para que sepa qué demonios dice en el televisor el/la que sale en la pantalla en la parte inferior derecha.
A lo mejor es el momento de recordar lo que hemos vivido en este país no solo de forma reciente con la DANA en Valencia, en Adamuz o en Rodalies, sino también con el 11-M, porque lo mismo que han llegado a vivir las víctimas del terremoto de Lorca la han vivido las víctimas del volcán Tajogaite, las víctimas de los accidentes ferroviarios vivirán lo que ya vivieron las víctimas del atentado terrorista del 11 de marzo de 2004: tratamientos prolongados de salud mental.
Y lo mismo que con Theo Stammen aprendí a valorar y defender la democracia, con autoras como Babara F. Walter y su Cómo empieza una guerra civil y cómo evitar que ocurra (2005, Península) sigo aprendiendo en defenderla. Como señala la profesora Walter en su capítulo referido a la pérdida de derechos en las democracias consolidadas (anocracias), en los últimos 100 años el mundo ha experimentado la mayor expansión de la libertad y los derechos de toda la historia de la humanidad. Pese a que en 1900 apenas existían democracias, en 1948, mandatarios de todo el planeta adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, rubricada por casi todos los países miembros de la ONU. Dicho documento establecía que todas las personas tenían derecho a participar en el Gobierno de su país, así como el derecho a la libertad de expresión, religión y reunión pacífica, y que, dichos derechos se tenían al margen del sexo, el idioma, la raza, el color, la religión, las circunstancias del nacimiento o la opinión política.
En la actualidad, el 60 por ciento de los países del mundo son democracias, que no quiere decir que estén consolidadas, que sean eternas y que no estén sufriendo injerencias externas o amenazas internas y externas, prevenientes, en gran medida, del enorme error de confundir la democracia con una forma débil o enclenque que no merece reforzar la totalidad de sus mecanismos para responder a las amenazas.
Durante más de 50 años, la mayor democracia del mundo, la India, ha sobrevivido a pesar de su pobreza y analfabetismo generalizados, así como de su diversidad étnica y su situación económica. La mayoría de la población de la India es hindú, un 80%. Los musulmanes, un 14%, mientras que los cristianos, los sijs, los jainistas, los budistas y otros colectivos menores componen el 6% restante. El establecimiento de un Estado estrictamente laico en su Constitución ayudó a convivir en una paz relativa. Pero en 2014, cuando el partido nacionalista de derechas BJP (Partido Popular Indio) ascendió al poder, la cosa cambió cuando la población, frustrada por la corrupción y la situación creada por el partido el Congreso, votaron de manera masiva por el cambio y por primera vez en 30 años un único partido obtuvo mayoría en la India. Al frente del partido estaba Modi, antiguo paramilitar del RSS que defiende que todos los indios pertenecen a la raza hindú, enseguida adoptó un programa político basado en la identidad y aplicó la visión de línea dura y excluyente, otorgando puestos clave en su Gobierno a extremistas que llegaron a declarar a los musulmanes como <<ganado de reses con dos patas>>. Han modificado hasta el currículo escolar, borrando a los musulmanes de la historia cultural de la India, llegando a instituir una vía para conseguir la ciudadanía india que excluía a los musulmanes en 2019.
Pues bien, la India encaja en un patrón que está proliferando en todo el mundo, y una de las mayores preocupaciones del siglo XXI no es solo que el sistema democrático se halle en retroceso, sino que se haga en algunas de las democracias más consolidadas del mundo. Ver el deterioro diario de la situación en los Estados Unidos, que amenaza a un socio y antiguo amigo de invadir Groenlandia, recriminándole a Dinamarca su poca solidaridad y comprensión dado que se la devolvieron al finalizar la IIª Guerra Mundial, y no sabiendo si el desconocimiento del líder norteamericano es de tal índole que se hace hasta insultante que semejante imbécil sea presidente de una democracia y por ende elegido en sufragio o si por el contrario la amenaza es velada al resto de islas también tomadas por el ejército norteamericano, caso de Córcega, Sicilia, Saipán, Tinian, Guam, Iwo Jima, Okinawa, Guadalcanal, Kwajalein y Enewetak.
Ver el actuar diario de miserables del calado de Putin, de Trump, de Modi, o la falta de respuesta de instituciones supranacionales( como así le ha reprochado Zelensky a la UE en la última reunión en Davos) que son incapaces de responder a todas las amenazas y agresiones como la ONU con Israel, me obliga a proponer cerrar por inventario, porque realmente no sabemos lo que tenemos en el almacén, no sabemos si los productos en venta están protegidos del clima, de los insectos o los roedores, y no sabemos si nuestro local cumple con las mínimas condiciones de salubridad, seguridad, higiene y ergonomía para que la clientela siga manteniendo su confianza. La cosa no está en señalar a la tienda de enfrente y decir que su producto es una mierda. A lo mejor, habría que explicarle a la clientela qué ganan y qué pierden comprando en almacenes Ferraz o en víveres Génova, en Pepsi – Trump o en Putin-Cola, que nos digan la procedencia del producto, la fecha de caducidad, y entonces comprar en consecuencia valorando calidad y precio.
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