La masacre de Casas Viejas
Jaime Tenorio.
Febrero/26.
La masacre de Casas Viejas fue uno de los episodios más trágicos y simbólicos de la Segunda República Española. Ocurrió entre el 10 y el 12 de enero de 1933 en la pequeña aldea gaditana de Casas Viejas (hoy Benalup‑Casas Viejas).
Los sucesos de Casas Viejas (Cádiz) están inscritos en nuestra historia como una de las páginas más trágicas y deplorables que engrosan los anales del tiempo, siendo uno de los episodios más trágicos y simbólicos de la Segunda República Española, cuando el gobierno de la segunda república sofocaba contundentemente la revuelta que un grupo de anarquistas que, escasamente armados, campesinos todos ellos, cansados de injusticia, hambre y ver morir a sus hijos, se alzaron contra la legitimidad republicana proclamando el comunismo libertario.
Los anarquistas lograron hacerse fuertes en la localidad, ocupando el cuartel de la Guardia Civil, asesinando a dos guardias en el enfrentamiento, y a pesar que lo defendieron con valor el cuartel fue liberado al día siguiente por miembros de las fuerzas de orden publico, después de lo cual los anarquistas, llevándose las armas de los guardias civiles se atrincheraron con sus familias en una modesta cabaña a esperar la respuesta del Estado Una respuesta que llegó aquella misma tarde en la forma de una compañía de guardias de asalto y otra de Guardia Civil, que, sin muchas ganas de hacer arrestos, entablaron con los anarquistas un intenso tiroteo, en el que no faltan las bombas de mano y los hostigaron durante varias jornadas, al tiempo que en la localidad se producirían una serie de arrestos en la localidad que concluirían con varias víctimas mortales a consecuencias de las torturas.
El enfrentamiento terminó con un balance de 22 muertos dejando para la posteridad la imagen de una matanza. La de los anarquistas.
Todos los sublevados que se atrincheraron en la cabaña fallecieron, salvo una mujer y su hijo, a consecuencia de los disparos, el ataque con bombas de mano y finalmente el incendio intencionado de la humilde vivienda.
El resultado de aquella salvajada fue de 22 muertos (incluidos quienes murieron bajo arresto) entre los anarquistas y 4 miembros de las fuerzas del orden, además de una decena de detenidos y propiciar una crisis política que derivó en la caída del Gobierno de Manuel Azaña.
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