Alcacer, el crimen que conmocionó a España


Jaime Tenorio.

Enero/26.

 

El único detenido por los asesinatos, Miguel Ricart, fue juzgado en 1997 y condenado a 170 años de prisión, actualmente se encuentra en libertad tras cumplir una condena de 20 años.  

 

En enero de 1993 la sociedad española convulsionaba con la aparición, en el paraje denominado La Romana, ubicado en la comarca de la Ribera Alta, de los cadáveres de tres niñas de la localidad valenciana de Alcásser -Toñi, Miriam y Desirée- cuya desaparición se había producido dos meses antes, una madrugada, cuando regresaban de divertirse en una discoteca de Picassent. Los cuerpos de las niñas presentaban señales de haber sido torturadas y violadas, antes de ser asesinadas de un disparo en la cabeza. 

Imágenes: Diario Levante.

Se daba así, de modo trágico, resolución a un caso que había seguido masivamente por los medios de comunicación, especialmente la televisión, con tanto interés, que marcó un hito en el tratamiento informativo de sucesos

Las pesquisas para aclarar los asesinatos de la Guardia Civil condujeron a la detención de Miguel Ricart, quién confesó su participación en los hechos, y apuntó a su amigo Antonio Anglés (que logró huir) como coautor del crimen. 

Tras la huida de Anglés los medios de comunicación se volcaron en la presión social sobre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para su pronta localización. Los esfuerzos de la policía, Guardia Civil e incluso Interpol resultaron infructuosos y Antonio Angles continúa, hoy, en paradero desconocido. 

Pero el caso de las niñas de Alcásser fue mucho más que el caso mediático del asesinato de tres niñas, precisamente su carga mediática hizo que cualquier novedad con respecto al caso tomara dimensiones de interés nacional. El hecho de que los forenses encontraran en los cuerpos de las chicas cabellos que no pertenecían ni a Ricart ni a Anglés, alimentó las sospechas sobre la participación de más implicados, y a partir de ahí adquirió tintes conspiranoicos, incluso el padre de una de las niñas cuestionó la versión oficial, denunciando irregularidades y posibles encubrimientos. Incluso se llegó a acusar al gobierno de ocultar información para encubrir la participación en el crimen de uno o varios implicados de relevancia social. 

El único detenido por los asesinatos, Miguel Ricart, fue juzgado en 1997 y condenado a 170 años de prisión, actualmente se encuentra en libertad tras cumplir una condena de 20 años.  

El otro presunto implicado, Antonio Anglés, continúa huido de la justicia, y tanto las autoridades españolas como la Interpol, que mantienen abierta su ficha, están convencidas de que sigue con vida y no han cesado en su búsqueda, en la búsqueda del que está considerado uno de los criminales más peligrosos de España y es el fugado más famoso del país. 

Sin embargo, la sospecha sigue ensombreciendo el caso, ya que, en la propia sentencia condenatoria contra Ricart, se establece que, además del condenado y Anglés, se deja la duda abierta a la posible participación de “alguna otra persona”, aunque posteriormente el Tribunal Supremo, al revisar el caso, cerró esa posibilidad y afirmó que no había pruebas suficientes para sostener la intervención de más personas, desestimando pruebas forenses y periciales que apuntaban a la participación de, al menos, siete personas en los hechos. Una actuación la del Tribunal Supremo que despertó aún más las suspicacias, y el recelo sobre la implicación de personas muy influyentes en el ámbito del poder en los crímenes. 


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